Niños en el colegio con gafas de realidad virtual

Educación

La realidad virtual podría ser la futura herramienta de aprendizaje en los colegios

La tecnología inmersiva sumerge al estudiante en un nuevo tipo de enseñanza en la que se trabaja, además de lo cognitivo, el conocimiento social y emocional, pero ¿están las escuelas preparadas para ello?

por hola.com

Aumentar la retención de conocimientos, reducir a la mitad los periodo de aprendizaje o conseguir que éste no se quede en el campo de lo cognitivo, sino que vaya más allá y alcance el ámbito emocional y social del conocimiento. Tres beneficios que promete la realidad virtual y que puede ser un hecho en los colegios e institutos. Así nos lo confirma Luis Villarejo, CEO de Immersium Studio, que cuenta con la financiación de Invergy, perteneciente a la Universidad Oberta de Catalunya (UOC) y que acaba de publicar, junto a su equipo, los resultados de varios proyectos en los que están inmersos, en los que la realidad virtual (RV) son la herramienta principal para educar.

Son proyectos con tecnología inmersiva con los que sumergen a los estudiantes en espacios reales para que interactúen con situaciones y personajes reales. Así, aseguran “se facilita un nuevo tipo de aprendizaje en el que, además del conocimiento cognitivo que se planteen en los contenidos ofrecidos, se trabaja también el conocimiento social y emocional”. Es decir, se ofrece un conocimiento global.

Pero, ¿cómo se consigue? Se crea un entorno en el que todo parezca real, en el que se pueden cometer errores sin sufrir las consecuencias, pero sí aprender de ellas e incorporarlas al conocimiento propio. Es una vía de aprendizaje que ha disparado el interés de las carreras relacionadas con las Ciencias de la Salud, sobre todo, durante la pandemia de la COVID-19, en la que se trabajan con actividades y situaciones cotidianas, pero cuyas ventajas pueden trasladarse a todos los niveles de la educación.

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Así, nos cuenta Luis Villarejo, “el aprendizaje con realidad virtual es lo más parecido posible a la realidad, aporta un grado de vivencia que ofrece grandes beneficios: se trabaja la empatía, la inteligencia emocional, mejora mucho la retención de conocimientos y permite una didáctica interesante y homogénea”. Es más, “cuando los proyectos están bien diseñados”, nos explica, “la capacidad de retención de los conocimientos aumenta hasta cuatro veces y el periodo de formación se puede acortar a la mitad”. Por eso, puede ser “un excelente complemento para enriquecer y mejorar la educación tradicional a todos los niveles”.

Sin embargo, nos surge la duda de si estamos ante una tecnología accesible y útil para todos los campos de la educación y a niveles de colegios e institutos. Por eso, hemos querido preguntarle sobre la idoneidad y practicidad de incluirlo en el sistema educativo actual. Él asegura que sí, “la facilidad de este método, para el que solo hacen falta unas gafas 3D y un teléfono móvil, ha precipitado en realidad este tipo de enseñanza a todos los niveles”.

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La realidad virtual, como vemos en vuestros estudios y proyectos, ha demostrado ser útil en muchos campos, como el sanitario, pero ¿podríamos emplearla en la Educación Primaria y Secundaria con alumnos más jóvenes?

Sí, sin duda. La realidad virtual es ideal para proporcionar a los estudiantes experiencias vivenciales que les ayudan a retener los contenidos de las asignaturas mucho más que con los métodos tradicionales. Además, tanto en la Educación Primaria como en la Secundaria, la motivación es un papel muy importante y la realidad virtual despierta mucho interés entre los alumnos. Captas su atención.

Además, aseguráis que también mejora las habilidades blandas, como la comunicación, la resolución de conflictos o la inteligencia social y emocional, ¿cómo lo hace y por qué?

En primer lugar, la realidad virtual nos permite colocar al usuario (en este caso, al estudiante) en distintos puntos de vista con un alto grado de realismo. Algo que, en la propia realidad, es complicado de conseguir.

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Te pongo un ejemplo práctico. En uno de los proyectos europeos en los que trabajamos, hemos colocado a un grupo de estudiantes de enfermería delante de unas experiencias de aprendizaje vivenciales que hemos generado a través de la realidad. Les hemos dado una serie de situaciones en las que, como profesionales, deben tomar decisiones sobre un paciente al que atienden, siempre en presencia de un familiar y de un compañero de hospital. Los estudiantes toman las decisiones que consideran y, una vez acabado el proceso, tienen la oportunidad de vivir esa toma de decisiones desde el punto de vista del paciente, del familiar y de su compañero. Y se lo hacemos vivir en primera persona.

Una metodología que utilizamos con todos los procesos de comunicación o resolución de conflictos, se actúa de la misma manera. Colocamos al usuario ante una situación concreta, toma sus decisiones y, en función de lo que decide, se desencadenan unas situaciones u otras. El usuario se puede equivocar sin miedo ni consecuencias en el mundo real, pero ve esas consecuencias, las puede comparar e incorporar después a su conocimiento de la realidad social en la que vive. Por ello, no solo fomenta el conocimiento de lo cognitivo, sino también de la esfera emocional con un gran componente social.

Su beneficio entonces está claro, ¿pero puedes ponernos un ejemplo de cómo nos ayudaría esta metodología en los colegios e institutos?

Para nada, tanto en la Educación Primaria como en la Secundaria, la realidad virtual se utiliza mucho para trasladar a los estudiantes a contextos que son relevantes para su aprendizaje. Se dice que “la realidad virtual te lleva allí donde el autobús escolar no puede llevarte”. Son cada vez más profesores los que utilizan herramientas como Google Expeditions para que sus alumnos se trasladen virtualmente a contextos mucho más motivadores para el aprendizaje.

Uno de ellos, por ejemplo, es el interior de la Estación Espacial Internacional, donde puedes visitar todos sus módulos y aprender sobre su funcionamiento, sintiéndote como un astronauta. Es a partir de esta motivación extra, donde los profesores pueden estructurar y compartir proyectos educativos con sus alumnos donde trabajan las competencias que les interesan, guiando a los estudiantes a través de la visita y entrelazando el trabajo por competencias.

¿Cuál es el resultado? Los alumnos están más motivados que nunca y aprenden mientras se divierten. He puesto el ejemplo de la Estación Espacial Internacional, pero también pueden visitar la gran Barrera de Coral de Australia, las Pirámides de Giza, las Cataratas del Niágara y el interior de una planta de Reciclaje o el Museo de Ciencias Naturales Smithsonian en Washington, Estados Unidos. Todo con un interés cultural y educativo enorme.

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Hablando de lo práctico, ¿sería posible contar con herramientas para ello en los colegios?, ¿se necesita mucha inversión?

Se puede hacer. Una muy buena manera de implementar la realidad virtual en los colegios e institutos, más allá del ejemplo que hemos puesto en la pregunta anterior, es a través de las gafas de tipo cardboard (de cartón o de plástico). Tienen un precio muy reducido, no suelen superar los 8 €, y funcionan introduciendo cualquier móvil en su interior. No suponen una gran inversión y se puede disfrutar de las ventajas de la realidad virtual en la educación a un nivel de entrada más bajo.

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