Mujer joven embarazada

¿Es peligroso perder el tapón mucoso antes de dar a luz?

El tapón mucoso protege al bebé durante el embarazo. Algunas mujeres lo pierden días o semanas antes de dar a luz. ¿Qué supone esto? ¿Está el bebé más desprotegido? ¿Es inminente el parto?

por Terry Gragera

El tapón mucoso comienza a formarse en las primeras semanas de gestación. En la perfecta maquinaria sincronizada que es el embarazo, también hay lugar para esta sustancia que se genera únicamente en estos nueve meses y cuya función principal es proteger al bebé de bacterias que pudieran llegarle a través del cuello del útero.

Su aspecto es gelatinoso, y está formado por agua y glucoproteínas. Permanecerá en el cérvix (entre el útero y la vagina), donde se segrega, actuando de barrera para que el feto esté más seguro. Pero algunas embarazadas lo expulsan antes del parto. ¿Qué consecuencias tiene?

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¿Cuándo se suele perder el tapón mucoso?

En la última etapa del embarazo, el cuello del útero se va acortando y abriendo para que el bebé pueda salir por el canal del parto, gracias a las contracciones. Es en esos momentos cuando algunas embarazadas pueden perder el tapón mucoso, aunque no ocurre siempre.

“No todas las mujeres expulsan el tapón mucoso antes del parto”, aclara Elena Pajuelo, matrona y divulgadora en redes sociales (@actualidadmatrona, en Instagram). “El tapón se desprende cuando empieza a haber modificaciones hormonales; es decir, cuando aumentan los estrógenos, además de la presión que ejerce el bebé sobre el cuello del útero o se inicia la dilatación o apertura del cérvix”, explica.

Hay gestantes que notan la salida del tapón mucoso en un momento concreto, como un flujo muy abundante y espeso, mientras que otras lo van sintiendo a lo largo de varios días. Es impredecible cómo ocurrirá en cada una. Además, tal como explica la experta, “esta secreción puede ir acompañada de algún hilito de sangre o color marronáceo o sanguinolento”.

¿Qué indica la pérdida del tapón mucoso?

Desde que se pierde el tapón mucoso hasta que llega el parto pueden pasar horas o días. Tal como indica Elena Pajuelo (www.youtube.com/actualidadmatrona), “es un signo de que el embarazo va llegando a su fin y que el cuello del útero comienza a ablandarse, pero no podemos saber de manera exacta cuándo será el momento en que comience el parto”.

La embarazada puede seguir haciendo vida normal hasta que el parto comience, no debe ir al hospital y no es necesario que informe a su médico. Además, puede estar tranquila, pues su bebé continúa protegido. “El tapón mucoso es una barrera más para el bebé, con el fin de evitar la entrada de bacterias o gérmenes. Pero, además de esta barrera, si el parto no ha comenzado, el cuello del útero está cerrado, actuando como barrera física. Y el bebé está protegido por la bolsa de las aguas, envuelto en líquido amniótico”, destaca la especialista.

¿Se puede confundir con el líquido amniótico?

Perder el tapón mucoso no precisa de una consulta médica, pero comenzar a perder líquido amniótico, sí. Por eso es importante diferenciarlos, aunque es sencillo. Mientras que el tapón mucoso es muy espeso y tiene color blanco o amarillento (y a veces se acompaña de filamentos de sangre o color sanguinolento), el líquido amniótico es claro y casi transparente.

Además, el tapón mucoso es difícil de limpiar, mientras que cuando hay una pérdida de líquido amniótico y la mujer rompe aguas, es una sensación constante de sentirse mojada. Otra diferencia entre ambos es que el tapón mucoso no tiene ningún olor, a diferencia del líquido amniótico, que posee un olor característico, de tipo dulzón.

¿Hay que acudir al hospital en algún caso?

Cuando se pierde el tapón mucoso sin más no es necesario acudir al hospital, “la mujer puede seguir haciendo vida normal hasta que se desencadene el parto”, recalca la matrona.

No obstante, ante estos signos de alarma que relata, sí habría que consultar:

  • Hay un sangrado abundante (como una menstruación o similar).
  • El bebé deja de moverse como habitualmente.
  • Aparece un dolor intenso a nivel abdominal, que no cede.
  • Se pierde líquido amniótico.
  • Hay contracciones regulares e intensas.

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