Insomnio Infantil

Salud Infantil

Si tu hijo no duerme lo suficiente, podría tener problemas de salud en la edad adulta

Un trastorno del sueño en la edad infantil puede derivar en diabetes, obesidad e, incluso, depresión. Pon remedio antes de que se haga crónico

por hola.com

Muchas personas tienen problemas de salud generados por la falta de sueño. Un trastorno común que, sobre todo, suele afectar a las familias con hijos pequeños, según indican desde la Sociedad Española de Sueño (SES): los padres son privados de entre 400 a 700 horas de sueño por cada hijo, mientras que un 25% de los bebés españoles no consigue dormir sin interrupciones. En el caso de los más pequeños, si no se duermen las horas suficientes, los problemas de salud pueden tener graves consecuencias a largo plazo.

Ana Planelles y Ángela Bergillos han creado la primera escuela en España de asesores del sueño infantil, Child Sleep Care, y con ellas hemos querido hablar para que nos cuenten cuáles son esas consecuencias que puede tener el que nuestro bebé no duerma bien, si existen o no remedios fáciles para que no se despierten y posibles tratamientos si la tarea se nos complica. Así, como punto de partida, debemos atender a que “el descanso a cualquier edad es básico y fundamental, pero en los niños especialmente, ya que todo proceso de desarrollo tiene lugar entre los primeros meses y los 5 años”. Por ello, el descanso ha de ser reparador. Y, para descansar, hay que dormir bien.

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Trastornos y problemas de salud por la falta de sueño

Para Ana y Ángela, la consecuencia más inmediata y severa de la falta de descanso acumulada “es, sin duda, la alteración de la estructura del sueño”. Es decir, que cada vez se hace más y más difícil dormir bien. Un hecho que, poco a poco, va afectando a la función motora, cognitiva y al propio estado emocional. En consecuencia, aparecen los problemas de salud, entre los que destacan:

  • La obesidad y la diabetes.
  • La depresión, que suele desarrollarse ya en la adolescencia o edad adulta.
  • La hiperactividad, que puede ser causa y consecuencia del insomnio infantil.
  • El desarrollo de un sistema inmunológico débil.

En el caso concreto de los bebés y niños pequeños, no tenemos porqué esperar a que nuestro hijo no duerma. Los trastornos derivados de la falta de sueño pueden aparecer “porque el niño duerme menos de lo que debería para su edad o para sus necesidades”. Algo que podemos detectar porque se vuelven muy irritables, nerviosos, se cansan de todo y son incapaces de concentrarse mucho tiempo en una sola actividad. Además, suelen tener ojeras y si ya son un poco más mayores, pueden tender al fracaso escolar.

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Remedios caseros y tratamientos médicos para luchar contra el insomnio infantil

Lo primero que debemos saber para decir si podemos hacer algo desde casa o no es saber dónde está la raíz del problema. Así, como nos confirman Ana y Ángela:

  1. Si nos encontramos ante malos hábitos de sueño, “debemos trabajarlos y reorganizar la dinámica de familia para establecer una buena higiene del sueño que permitan que nuestros hijos descansen todo lo necesario”.
  2. Si, por el contrario, “hay un problema médico de base, hay que tratarlo como tal”.

Sea el primer caso o el segundo, la realidad es que “no existen trucos caseros o remedios infalibles para conciliar el sueño”. Lo importante es conocer la situación y actuar en un sentido u otro. Ahora, sí que es cierto que, si hablamos de malos hábitos, podemos establecer unas pautas desde que nuestros hijos son pequeños para favorecer su descanso, como son:

  • Horarios adecuados a la edad de los niños, un punto fundamental.
  • Podemos colocar en la cama o cuna del niño aquellos objetos favoritos que puedan permanecer junto a él durante la noche y que los asocien al sueño. Así, si se despiertan, pueden volver a dormirse sin necesidad de la presencia de sus padres.
  • La habitación debe estar oscura, debe ser un lugar tranquilo y con una temperatura confortable.
  • Nada de jugar con ellos justo antes de dormir, pero sí puedes leerles un cuento.
  • Una vez los niños estén tranquilos (pueden haber tenido llantos al principio o en medio de la noche), los padres deben abandonar la habitación. Así, las intervenciones de los padres siempre han de ser de apoyo.

Además, en cuanto a los progenitores, como aseguran Ana y Ángela, “hay que tener paciencia para que se asienten esos hábitos y ser muy constantes con nuestro plan”. Es bueno involucrar a todos los posibles cuidadores, incluidos los progenitores, en la rutina de sueño.

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Por último, en el caso de haber un problema médico de base, que suelen ser los menos casos, es importante acudir a un especialista, porque los trastornos derivados pueden hacerse crónicos. El mejor tratamiento para evitarlos, en realidad, se basa “en el análisis de la situación familiar en detalle y en acudir al médico especialista”.

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