Niña pintando pared

Aprendizaje

¿Qué es la grafomotricidad y para qué sirve?

Comienza a formarse mucho antes de que el niño aprenda lo que es una palabra y ejercitarla sentará una buena base para que, en el futuro, tu hijo aprenda a escribir bien

por hola.com

La grafomotricidad es el movimiento que debe realizar la mano para hacer cualquier actividad como, por ejemplo, cuando escribimos o dibujamos. Es un ejercicio relacionado con la psicomotricidad fina o desarrollo motor fino y comienza a desarrollarse mucho antes de que el niño sepa lo que es una palabra.

Por tanto, el fomento de esta actividad debe ser parte vital de su aprendizaje y un aspecto básico de la psicomotricidad infantil desde una edad temprana. Si se desarrolla de manera correcta, el niño podrá trazar grafías que le servirán de base para aprender a escribir en un futuro y controlar el movimiento de su muñeca, mano y dedos. Aprender a dominar estas partes del cuerpo consigue que tus hijos dominen la coordinación ojo-mano y les sea más fácil enfrentarse después a la propia escritura.

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¿Cómo se adquieren las habilidades grafomotrices?

El objetivo principal de la grafomotricidad es que el niño adquiera las habilidades necesarias para poder expresar algo a través de una representación gráfica. Para ello, hay que dominar bien los movimientos del antebrazo, la muñeca, la mano y, sobre todo, los dedos. Sí, todos están incluidos. Podemos trabajarla pidiéndoles garabatos, dibujos o cualquier otro grafismo que implique dejar un trazo en un papel. Para ello, como dos ejercicios básicos una vez ya pueden coger un lápiz:

  1. Deja que tus hijos realicen trazos libres sobre un papel que les permita dominar el espacio, comprender lo que están haciendo y adquirir cierta soltura con las pinturas o herramientas que estén utilizando. Al principio, con sus propios dedos, después ya pueden utilizar accesorios más gruesos y pesados, como ceras o tizas.
  2. Pídeles o enséñales trazos sencillos: círculos, flores o nubes, por ejemplo. Que existan primero líneas rectas, pasando a trazados oblicuos y, en último término, letras y palabras (como su nombre).

Sin embargo, esta es una etapa intermedia, en la que hay que trabajar mucho, pero también antes y después. Por eso, es importante ver las etapas de la grafomotricidad.

Guía de las etapas del grafismo

El comienzo de la grafomotricidad comienza muy pronto, con la comprensión del espacio primero y el trazo libre después, aprendiendo el desplazamiento de izquierda a derecha y de arriba hacia abajo. Esto aparece a los 18 meses de edad y, a partir de aquí, todo va por etapas:

  • 18 meses: deberían realizarse los primeros garabatos, sin orden, pero repletos de formas y colores creadas con unos movimientos rápidos que son realizados con todo el brazo. Empiezan a utilizar lápices y ceras. Aún no tienen la coordinación necesaria entre el ojo y la mano.
  • 20 meses: aparece la flexión y movimiento del codo, los primeros garabatos y los círculos.
  • 30 meses (2 años y medio): aumenta el control de la muñeca y la sujeción de los utensilios con los dedos. Ya hay seguimiento de la mano por parte de los ojos y los trazos se vuelven más cuidadosos.
  • 3 años: por fin, ya tenemos coordinación entre el ojo y la mano. El niño observa lo que dibuja y muestra interés para perfeccionar sus movimientos grafismos. Combina colores y le busca un significado al objeto dibujo. Es en este punto cuando hay que ayudarle a adquirir las destrezas necesarias para enfrentar el aprendizaje de las letras y la posterior lectura y escritura.
  • 4 años: el niño ya piensa lo que quiere representar antes de comenzar a dibujar, elaborando esquemas en su mente. Las figuras aún aparecen descompensadas, pero van teniendo cada vez más detalles y volviéndose un poco más realistas.
  • Hasta los 6 años: el tamaño ya es el adecuado, los colores también se eligen de forma emocional y se piensa antes de dibujar y pintar.

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Ejercicios para trabajar la grafomotricidad

Según vemos, es importante respetar las etapas de la grafomotricidad y no presionar al ritmo, dejándole que vaya avanzando al ritmo correcto. Para fomentarlo, podemos hacer actividades (con él incluso) como las siguientes, teniendo en cuenta que vamos de menos a más edad:

  • Tocar palmas con las manos, hacer dibujos en el aire y tocar un instrumento.
  • Cantar una canción y pedirle que haga figuras con las manos.
  • Dibujar, pintar y colorear. Al principio, con los propios dedos, en arena o, por ejemplo, en un plato con harina. Luego ya con herramientas como papel y lápiz.
  • Recortar y pegar. Incluso, doblar papeles buscando figuras.
  • Hacer pasatiempos como laberintos o unir puntos y realizar manualidades, como por ejemplo, guirnaldas de papel.
  • Se trata de realizar ejercicios con los que se impliquen los movimientos de brazos, manos y dedos, pasando por la coordinación entre ellos y, después, buscando el control sobre los mismos.

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