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Mi bebé llora, ¿lo cojo en brazos o lo dejo?

Nos dicen que si cogemos a nuestro bebé en brazos siempre que llora, lo estamos malcriando. Una creencia errónea que desmentimos.

por hola.com

La historia parece ser la misma en casi todos los padres, el bebé se pone a llorar, desesperado en su cuna, vamos corriendo a cogerlo y nos damos cuenta de que no es que tenga hambre, tampoco necesita que le cambiemos el pañal ni, en principio, parece que llore de dolor, entonces, ¿qué le pasa? Si le cojo en brazos, el bebé se calla y, si lo dejo, vuelve a llorar de nuevo, desconsoladamente. Además de esta primera duda, el motivo del llanto, nos surge una segunda: ¿tengo que cogerle en brazos o dejar que llore?

Hemos oído muchas veces que si coges de manera inmediata a tu bebé cuando lloras, lo estás malcriando. Sin embargo, consultado con algunos pediatras, la respuesta es rotunda: “si llora tu bebé, por supuesto que tienes que acudir y cogerle”. Y la razón no es otra que los padres son, sin duda, quienes les ofrecen tranquilidad y cariño. Y, como nos asegura Lucía Galán Bertrand, pediatra y autora del libro El Gran Libro de Lucía, Mi Pediatra, “los bebés necesitan comida y el amor incondicional de sus padres”.

Ellos no saben comunicarse de otro modo, esta es su manera de hacerlo y, nosotros, tenemos que aprender a reaccionar. Si lo hacemos mal o con ansiedad ante el llanto, no conseguiremos calmar a nuestro bebé ni hacer frente a sus necesidades. Porque el llanto del bebé o, sobre todo, como dice Lucía Galán, “el llanto de nuestro primer hijo” es una de las cosas que más nos agobia los primeros días y meses en los que todavía no hemos tenido la oportunidad de conocer bien a nuestro bebé. Pero no hay nada como la paciencia y la experiencia, con ella hemos hablado para convencernos de que coger al bebé no tiene nada de malo.

¿Qué puede ocurrir cuando un bebé llora desconsoladamente?

En realidad, no tiene por qué ser nada grave. Hay que actuar con tranquilidad. Lo más grave es que los padres se asusten y gestionen mal este momento. Hay un pequeño porcentaje de niños que tienen lo que llamamos espasmos del sollozo, que son unas pérdidas momentáneas -apenas duran unos segundos- del conocimiento. Se producen al inicio del lloro, justo antes (no durante), se quedan sin oxígeno, sufren un pequeño desvanecimiento y, al poco tiempo, recuperan el conocimiento sin ninguna secuela. No es más que un cuadro totalmente benigno y temporal, pero que sí puede asustar a los padres.

¿Existen diferentes tipos de llantos?

Sí, exactamente igual que si llevamos el llanto a un adulto. Los más frecuentes son por miedo o sueño, por hambre, por dolor y hasta por aburrimiento.

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¿Cómo podemos identificarlos?

No hay ni varitas mágicas ni fórmulas magistrales. Una vez más, la experiencia de conocer poco a poco los distintos llantos de nuestro bebé es la clave. Al principio, un llanto te puede llamar la atención porque es desconsolado y ver cómo su madre no se altera, porque ya sabe que no es nada grave. Conoce a su bebé. Pero también puede pasar al revés, un bebé que no llora nunca y, de repente, lo hace. Saltan las alarmas.

Por eso, la clave es la paciencia. No pretender conocer a tu hijo el primer día que llega a casa. Los padres queremos saberlo todo antes incluso de tener a nuestro bebé, leemos mucho sobre ello y eso es perfecto, pero no podemos saberlo todo al principio. Hay determinadas cosas que solo se aprenden con la experiencia y el ensayo-error. Esta es una de ellas.

En el caso de un llanto de dolor, que es el que más puede preocuparnos ¿tampoco podemos saberlo?

El llanto de dolor suele ser difícilmente consolable, mientras que el resto sí: o bien alimentando al bebé u ofreciéndoles de beber, cambiándole el pañal, abrigándoles si tienen frío e, incluso, cogiéndolos.

Sin embargo, el de dolor suele ser como el que se da cuando existe un cólico de lactante: un llanto de más de tres horas de evolución que se da varios días a la semana, por ejemplo, no se calma en brazos de los padres y afecta a su apetito y a su estado de ánimo en general. Así podríamos identificarlos y son los que nos deberían llamar la atención.

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Entonces, para resolver nuestras dudas, si no es de dolor, ¿lo cojo enseguida?

Sí, sin duda. No se le puede negar ni el afecto ni los bracitos a nuestro bebé ni el alimento. Yo siempre digo que los bebés solo tienen dos necesidades vitales: comer y el amor incondicional de sus padres, el cariño y la seguridad que le dan. La lactancia a demanda, en el caso de hambre y, dónde van a estar mejor que en los brazos de sus papás.

Por tanto, mi decisión sería “siempre lo cojo”, soy partidaria de ello. Si ya pudiese hablar, pues te sentarías con él a que te cuente, pero son bebés, lloran ante cualquier estímulo que no conoce, ¿qué mejor que el consuelo de sus padres?

Si lo cojo, parece que al ponerse de pie y caminar se calma más, ¿esto es verdad? ¿lo hago?

Pues sí, parece ser verdad. A mí me paso con mis hijos y lo veo continuamente en mi consulta. El movimiento les relaja y tranquiliza, seguramente les recuerde a su tiempo intraútero, flotando en la barriga de mamá y ese sentirse balanceado o mecido les calma.

Y, si en vez de llorar, gruñe ¿qué ocurre?

Si gruñes es que algo le pasa, que está molesto. Pueden ser varias cosas: desde el inicio de la sensación de hambre hasta, muy habitual, si tiene muchos gases o estreñimiento. A veces, incluso, sucede durante el sueño y no necesariamente está asociado a algo en concreto. Y, otras, se asocia a la febrícula. En este caso, sí debemos vigilarlo. Pero, en resumen, el llanto debemos vivirlo con tranquilidad, darnos un tiempo considerable para conocer a nuestro babé, porque es experiencia e ir aprendiendo los distintos llantos de nuestro bebé.

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