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Dieta sana

¿Quieres que tu hijo coma mejor? Usa el método del plato

Los niños en España no se alimentan bien, a raíz de los datos de sobrepeso y obesidad infantil. El método del plato es una ayuda para que la nutrición de los más pequeños corrija un rumbo que no es nada beneficioso.

por Terry Gragera

Las estadísticas son contundentes: uno de cada tres niños en España tiene sobrepeso u obesidad, una cifra que, además, podría aumentar por las consecuencias de la pandemia. La salud infantil pasa por tener unos buenos hábitos de alimentación, hidratación, actividad física, descanso y gestión emocional.

En cuanto a la alimentación, la realidad actual es que “hay una ingesta baja de nutrientes de calidad, un consumo muy bajo de legumbres y carbohidratos de calidad (frutas, verduras y hortalizas, cereales integrales, tubérculos...) y un consumo excesivo de calorías, azúcares sencillos, grasas y aditivos a partir de productos procesados (dulces, bollería, refrescos, embutidos...)”, tal como resalta Adriana Oroz, dietista-nutricionista de la clínica Alimmenta.

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El problema de alimentarse mal en la infancia

Cuando los niños tienen una alimentación inadecuada corren muchos riesgos, por ejemplo el de padecer caries, estreñimiento o incluso enfermedades propias de los adultos como la hipertensión.

Son más propensos a patologías que pueden causar problemas en el desarrollo psicomotor y nutricional, “por ello es importante educar en hábitos saludables desde etapas tempranas para prevenir enfermedades crónicas que, aunque suelen manifestarse en la edad adulta, comienzan a desarrollarse en la infancia”, destaca la experta.

Qué aporta el método del plato

El método del plato es una forma visual y fácil de ver la calidad nutricional de los alimentos que se van a consumir y de saber cuánto tiene que ocupar cada ración. Además, como apunta Adriana Oroz, autora de El método del plato (Ed. Zenith), “no solo ayuda a calcular el tamaño adecuado de las porciones, sino que también hace hincapié en la necesidad de que los alimentos sean saludables y de calidad”.

Así, la distribución que propone el método del plato es la siguiente:

  • La mitad del plato es para los vegetales, a los que se da prioridad, gracias a su riqueza de nutrientes (vitaminas, minerales y fibra).
  • Un cuarto del plato incluirá alimentos ricos en proteína (carne, pescado, huevo, legumbres, lácteos...) para promover el correcto crecimiento del niño.
  • El otro cuarto del plato se completa con alimentos ricos en hidratos de carbono (arroz o pasta, patata, boniato, quinoa, cuscús...) para aportar la energía necesaria.
  • Todo ello se acompaña de una grasa saludable, que puede ser aceite de oliva virgen extra, frutos secos (en niños menores de cinco años siempre molidos, nunca enteros ni a trozos por el riesgo de atragantamiento), semillas, aguacate...

El método del plato puede ponerse en marcha cuando el bebé ya empieza a hacer comidas más completas y variadas, a partir del inicio de la alimentación complementaria. Aunque las cantidades hay que adaptarlas a la edad del pequeño, “las proporciones son siempre las mismas”, según detalla la experta (@adristylelife, en Instagram).

¿Y si no quiere lo que le ofrecemos?

En el método del plato, lo “verde” es la estrella. Sin embargo, muchos niños rechazan este tipo de alimentos. “El reto es que los niños acepten y se interesen por las comidas presentadas”, insiste Adriana Oroz (www.dietista-nutricionista.com).

¿Qué se puede hacer para favorecer que acepten la distribución original del plato? Esos son sus consejos:

  • Crear un entorno saludable y agradable. Esto incluye exponerlos repetidamente a esos alimentos nuevos o no deseados en un ambiente positivo donde no haya presión u obligación por comerlos.
  • Exposición continua. Cuando un alimento no les guste, no hay que hacer un drama de ello. Esto no significa que no haya que dejar de ofrecérselo y de comerlo en casa. Hay que presentárselo de distintas formas y puede que con el tiempo acabe aceptándolo.
  • Fomentar opciones variadas y apetecibles. Si algo no le gusta, es importante detectar primero si lo que le produce rechazo es el sabor o la textura. Una vez sabido esto se puede cambiar la técnica del cocinado, combinarlo con otros alimentos, presentarlo de distintos modos. ¿Por qué no probar con croquetas de brócoli o mini pizzas de calabacín?
  • Dar ejemplo. Si en casa no hay de todo tipo de comida, es muy difícil que el niño, que aprende a través de la imitación, acabe comiendo de todo. Es muy bueno comer con ellos en familia.
  • No castigar ni premiar con comida. La comida no puede utilizarse como un premio ni como un castigo; lo mejor para normalizar que coman de todo es no usarla para estos fines.
  • Implicarlos. Llevarlos a hacer la compra, preparar con ellos recetas nuevas... hace que estén más receptivos a la hora de comer algo nuevo.

En definitiva, se trata de poner paciencia y empeño y dejarse guiar por las pautas básicas que propone el método del plato para hacer que la comida de los más pequeños y de toda la familia gane en calidad nutricional.

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