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Embarazo

El teletrabajo aumenta la demanda de tratamientos de fertilidad

Sea por la privacidad que nos ofrece esta modalidad de trabajo o por la tranquilidad que nos inspira, se ha producido un aumento en las solicitudes de reproducción asistida

por hola.com

Aunque aún es pronto para saber la incidencia de la COVID-19 en el campo de la fertilidad (y en otros muchos campos), lo que sí es cierto, tanto en nuestro país como a nivel global, es que ha aumentado la demanda de los tratamientos de reproducción asistida. La privacidad y la tranquilidad que nos ofrece trabajar en el hogar, se convierte en el ambiente perfecto para seguir las pautas que este tipo de tratamientos requieren, como las revisiones y citas periódicas a las que debemos asistir y que podemos compaginar mucho mejor con nuestra actividad diaria.

Bien es cierto que, en un primer momento y durante el confinamiento, se produjo una paralización de las solicitudes en este tipo de tratamientos, por razones obvias y por el temor hacia la pandemia. Es más, se intuía en aquel momento que la natalidad disminuiría en los siguientes meses. Sin embargo, tras los días de confinamiento e incertidumbre, la demanda comenzó a aumentar de nuevo.

Así lo confirman los expertos de Clínicas EVA, como la ginecóloga Fulvia Mancini, pues mientras que antes apenas se tenía tiempo, en plena vorágine laboral, ahora, con un mercado más tranquilo o parado en algunos sectores, aumenta la flexibilidad de las parejas. Primero, para la búsqueda de información (que requiere su tiempo), después, para la primera cita con nuestro médico y, en último momento, para cumplir sin prisas con los requisitos necesarios de cada uno de los tratamientos. Es decir, tratamientos que requieren una tranquilidad mayor, si se puede, que la que imperaba en la antigua normalidad.

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Por su parte, desde la clínica Amnios In Vitro Project en Madrid, en la que aumentaron hasta en un 60% los tratamientos de preservación de la fertilidad femenina desde mayo (vitrificación de óvulos), la doctora Marian Chávez confirmaba que “desde que reanudamos la actividad asistencial, se ha constatado un aumento de las pacientes que desean preservar ovocitos para ser madres en los próximos años”. Y es que, cuando hablamos de tratamientos de fertilidad, debemos hablar, no sólo de inseminación artificial o de fecundación in vitro, sino también de vitrificación de óvulos.

Aunque para la doctora Mancini, cabe resaltarlo, “debemos esperar aún a estudios e informes que se elaboran con muestras representativas en cuanto a grupos de población y que abarquen periodos más largos en el tiempo que los meses actuales de coexistencia con la pandemia”. Sin embargo, los datos comienzan a confirmar esta tendencia.

El miedo a la COVID-19 y el confinamiento, un primer freno

La tecnología de reproducción asistida (ART, por sus siglas en inglés), también conocida como tratamiento de fertilidad, es el conjunto de técnicas utilizadas para ayudar a las parejas que tienen dificultades para conseguir un embarazo espontáneo, siempre que otras intervenciones farmacológicas o quirúrgicas sean inadecuadas. Por tanto, necesitan de asistencia a centros hospitalarios.

Por ello, el miedo fue un gran freno a la hora de iniciarse en la maternidad a través de esta técnicas. Sobre todo, si atendemos a las posibles mutaciones del virus, que no es especialmente virulento con los recién nacidos, pero sí que se considera a la mujer embarazada grupo de riesgo por la posibilidad de parto prematuro y otras complicaciones en el tercer trimestre. Pero actualmente, la propia Mancini nos explicaba en este artículo que “la COVID-19, en teoría, no afecta a aquellas mujeres que estén intentando ser madres”.

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¿Por qué el teletrabajo favorece la demanda de los tratamientos de fertilidad?

Como nos informan desde las Clínicas EVA, hay dos fases en este tipo de tratamientos, en los que la madre puede pasar por un periodo de nervios, ansiedad e, incluso, estrés. Dependerá siempre de las circunstancias de cada paciente, pero no hay que olvidar que estamos ante una estimulación ovárica y de la betaespera (primera fase), cuando se le administran a la futura mamá las medicinas necesarias para la producción de ovocitos, y una segunda fase en la que se aguardan resultados y puede generar, precisamente, esa situación angustiosa.Por eso, desde un principio, el teletrabajo es un impulso para las parejas que, conociendo ambas fases, quieren iniciar este tratamiento. Las razones para el aumento en la demanda de los tratamientos de fertilidad, por tanto, son varias:

  • Trabajar desde casa nos permite poder cumplir con las jornadas de reposo del tratamiento, si fuesen precisas y si así lo pautan los ginecólogos, sin tener que dar explicaciones más allá de la esfera privada.
  • Poder seguir una alimentación que favorezca la fertilidad.
  • Realizar, en caso de ser necesario, dinámicas de deporte o actividades físicas adecuadas.
  • Compaginar con tranquilidad las revisiones y citas periódicas con la actividad diaria.

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