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Lectura infantil

Cuentos y rimas, la forma más efectiva y divertida para que tus hijos aprendan a leer y escribir

Tanto la parte visual de los primeros como el movimiento en las letras de las segundas son una manera efectiva para mejorar su aprendizaje

por hola.com

Se llama lectoescritura y se define como la habilidad de las personas para leer y escribir. En definitiva, un proceso de aprendizaje que se da, generalmente, entre los 4 y los 6 años de edad (el momento en el que se desarrollan las capacidades motoras, entre las que se encuentran la lectura y la escritura) y que se queda con nosotros para siempre. Es parte del desarrollo global de un niño y, aunque a veces tengamos demasiada prisa, es un trabajo que da mejores resultados si se hace con paciencia.

Al menos así nos lo confirma Tamara Chubarovsky, experta en lenguaje y desarrollo infantil, que además nos ofrece dos herramientas didácticas y efectivas para que este proceso de construcción del conocimiento de nuestros hijos: los poemas o rimas y los cuentos. Sí, estas dos herramientas nos ayudarán a que nuestros hijos aprendan a leer y escribir, porque lo verán como un juego, repleto de alegría, movimiento y fomentará su creatividad. Te contamos cómo.

¿Cómo conseguimos un aprendizaje efectivo?

Antes de empezar, es importante explicar que, para Chubarovsky, existen tres claves muy importantes para conseguir que el aprendizaje sea significativo y perdure en la memoria de los niños de manera indefinida, generando emociones, imágenes mentales y movimiento. De esta forma, se “implica en el aprendizaje no solo a la cabeza, sino también al corazón y al cuerpo. Los niños no se aburren ni se estresan, sino que encuentran interés y motivación en ello”.

Por eso, tres son las claves para dicho aprendizaje:

  • Generar imágenes interiores, lo que llaman metáforas.
  • Generar emociones.
  • Generar movimiento.

Si unimos los tres, se creará un vínculo también afectivo hacia la lectura y la escritura, consiguiendo un mejor aprendizaje. De ahí que tanto los cuentos como las rimas nos ayuden a generar ese vínculo por tres motivos:

  1. El cuento facilita la memoria visual y la capacidad de crear imágenes mentales.
  2. Las rimas con movimiento mejoran la motricidad de manos y ojos.
  3. Las diferentes formas de pronunciar y escuchar los fonemas, en cada uno de ellos, fomenta el correcto aprendizaje.

Un método de trabajo que nos permite una adaptación correcta de los niños, que les lleva desde el mundo fantástico de los cuentos al mundo abstracto de las letras. Se implican, desarrollan habilidades básicas a nivel corporal, emocional y mental y, sin darse cuenta, aprenden.

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¿Por qué utilizar cuentos para aprender a leer y escribir?

  • Potencian su memoria visual y capacidad de crear imágenes mentales, dos capacidades fundamentales para asociar el símbolo o letra con su sonido.
  • Facilitan la transición desde la imaginación a la abstracción. Para ello, pídele que también dibuje.
  • Facilitan el lazo afectivo con las letras, lo que suaviza el aprendizaje.
  • Fomenta la escucha atenta y la concentración, sobre todo, si nuestro hijo está desmotivado.
  • Nos ayudan a que el niño trabaje la orientación espacio-temporal en su mente, lo que luego vendrá bien para procesos cognitivos más complejos.

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¿Cómo nos ayuda un poema o unas rimas para aprender a leer y escribir?

  • Además de fomentar un lazo afectivo también hacia cada letra, potencian la conciencia fonológica y el lenguaje oral, ayudándole a diferenciar cada sonido o fonema.
  • Mejora la motricidad de manos y ojos, así como el tono corporal, pudiendo leer y escribir con soltura.
  • Mejora la atención, la concentración y la memoria, aspectos transversales básicos para cualquier tipo de aprendizaje.
  • Y, por último, mejora la lateralidad y orientación espacial, para no confundir las letras.

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