Madre trabajadora con su bebé

Familia

Qué debe cambiar para lograr la conciliación de la vida laboral y familiar

La conciliación real entre el empleo y la familia sigue siendo una asignatura pendiente. ¿De qué depende lograrlo? ¿Cómo está nuestro derecho laboral? ¿Qué papel tienen las empresas y qué pueden hacer los padres para conseguir gestionar mejor el tiempo en ambas facetas de la vida?

por Terry Gragera

“La conciliación no es solo un tema de mujeres”, aclara Isabelle Auroux, fundadora y CEO de la consultora LightUP. Aunque la sociedad suela plantear este tema en relación al tiempo que las mujeres reparten entre el cuidado de sus hijos y su trabajo, el concepto conciliar abarca mucho más. Así, sería la “posibilidad de cada persona de compaginar las horas dedicadas a su actividad profesional con cualquier otro proyecto de ámbito personal”, aclara la experta.

Hay ciertas ideas erróneas que al asociar la crianza solo a las mujeres dificultan la conciliación del padre y de la madre. "Expresiones como: 'Madre no hay más que una', 'mira qué mala madre, prefiere su carrera a sus hijos', 'cuando sea madre querrá reducir su tiempo de trabajo y no estará interesada en trabajar o promocionar' ,'¡qué hombre maravilloso!, cómo cuida de sus hijos...' son sesgos asociados a la maternidad y paternidad", señala la experta. Además, la diferencia de salarios "empuja a menudo a las mujeres a tirar la toalla a nivel profesional. La sombra de los sesgos invade los rincones del hogar y hacen difícil la conciliación sin culpabilidad", expone.

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Ser profesional y no morir en el intento

Compaginar los horarios laborales fuera de casa y la crianza de los hijos puede ser más difícil que hacer unos rebuscados juegos malabares. Lo es también en esta situación en que muchos padres tienen que teletrabajar.  Sin embargo, aun en estas circunstancias, el reparto de tareas no es equitativo. De hecho, un estudio francés puso de manifiesto que durante el confinamiento las mujeres dedicaron cuatro horas más a la casa que los hombres.

¿Por qué se produce esta situación? Por un lado está la presión social que hace que a las madres no les sea fácil priorizar su carrera profesional ni a los padres ponerla en segundo lugar por detrás del cuidado de sus hijos. "Muchos hombres se sienten culpables, pero no lo dicen porque está mal visto", destaca Isabelle Auroux. También influye la cultura empresarial que, hasta la pandemia premiaba la presencialidad y la disponibilidad total. Y, finalmente, el tradicional reparto desigual de las tareas domésticas. “Hace falta gestionar las tareas de casa como una empresa, delegar más por parte de las mujeres y, sobre todo, darse cuenta del coste emocional y económico de la carga mental”, explica.

Según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) sobre la conciliación de la vida familiar y laboral, un 3% de hombres reducen las horas de trabajo por el cuidado de menores, mientras que el porcentaje de mujeres es de un 20%. Igual sucede si hablamos de excedencias o interrupciones del trabajo por más de seis meses: un 4% de varones trabajadores lo llevan a cabo, frente a un 20% de mujeres. Según esta encuesta, para los padres que trabajan, los motivos principales que dificultan la conciliación son las largas jornadas de trabajo y los horarios inflexibles. Y, sin embargo, el Estatuto de los Trabajadores recoge para ellos y para ellas los mismos derechos cuando hay un hijo: reducción de jornada, excedencia, adaptación de jornada y adaptación de duración y distribución de jornada.

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Qué debe cambiar

La conciliación debería permitir que todas las personas pudieran realizarse y llevar unas vidas completas. El hecho de tener que elegir entre familia y trabajo cuando no se desea puede ser fuente de insatisfacción. Por eso, la experta recomienda que cada persona reflexione sobre lo que le hace más feliz, sin atender a las presiones sociales. Además, las empresas deberían ser más flexibles y desarrollar una gestión por objetivos. El cambio de mentalidad es también necesario para que los hombres “puedan asumir sin miedo su faceta de padres", para lo que es preciso educar en igualdad desde la infancia.

En este sentido, Isabelle Auroux aboga por que padre y madre compartan los cuidados de los hijos de forma equilibrada. “Normalizar que un hombre quiera tener otros roles más allá de su papel en la empresa es fundamental”, destaca. “La conciliación ya no es un tema de género, es un asunto generacional y las empresas tienen que saber atraer y retener el talento con esta premisa”, concluye. De hecho, el estudio Next Gen Study de PWC (2019) puso de manifiesto cómo el 15% de los hombres y el 21% de las mujeres por cuenta ajena estaban dispuestos a renunciar a parte de su salario y a ralentizar su promoción profesional a cambio de menos horas de trabajo.

Cuidarse para cuidar

Uno de los efectos colaterales de la mala conciliación es que los padres se olvidan de sí mismos. Pero “para cuidar bien a los demás hay que cuidarse primero”, advierte la experta. En este sentido recomienda que no se olviden de lo que les gustaba hacer antes de tener hijos, buscar ayuda para poder llevarlo a cabo y, una vez conseguido, dedicar más tiempo a ello.

“Aprendemos con el ejemplo, no con las palabras. Si como mujer (u hombre) vivo a la altura de mis sueños, de forma libre, seré una increíble inspiración para mis hijos”, destaca Isabelle Auroux.

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