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Salud infantil

Problemas en los genitales del recién nacido: cuáles son y cómo se tratan

Hay ciertos aspectos de los genitales de un bebé que pueden alertar a los padres. ¿Qué es normal y qué no? ¿Cómo hay que actuar si se presenta alguna alteración?

por Terry Gragera

La higiene íntima del bebé tiene sus propias normas y es importante hacerla bien. Pero, más allá de esta tarea, hay que saber que la zona genital puede presentar ciertas alteraciones en el recién nacido. En la mayoría de los casos, se trata de cuestiones sin importancia, pero conviene conocerlas para no alarmarse innecesariamente. ¿Cuáles son los problemas más frecuentes en los genitales de los bebés y cómo hay que actuar ante ellos?

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Genitales más oscuros e inflamados

Posiblemente, el aspecto de los genitales del recién nacido pueda sorprender. En muchos casos, los genitales tanto del niño como de la niña están inflamados en sus primeros días de vida e incluso pigmentados. Así lo explica la Dra. Diana Luz Juárez, pediatra y miembro del equipo de Elma: "Los recién nacidos a término suelen tener altos niveles de andrógenos, y en los primeros días notan la pérdida del estímulo de las hormonas maternas, por lo que se puede notar una coloración oscura en los genitales, tanto de la niña como del niño".

Inflamación en niños

En cuanto a la inflamación en niños, los testículos del recién nacido suelen tener un tamaño proporcionalmente grande y, además, estar pigmentados e inflamados. "Esto es muy común y la mayoría de las veces se debe a la acumulación de líquido en la bolsa escrotal (hidrocele)", explica la pediatra. "Al cabo de los meses y antes del primer año, esta acumulación de líquido desaparece, estando el saco escrotal ocupado únicamente por los testículos. En caso de persistir, vale la pena que un cirujano pediatra lo valore para ver si necesita ser corregido o si se asocia a una hernia y dar solución al problema. No tiene ninguna consecuencia para el futuro del niño", tranquiliza la experta.

Inflamación en niñas

Por su parte, en las niñas también se presenta esta inflamación en los labios mayores. Ocurre durante los primeros días de vida y, al igual que sucede en el caso de los varones, el líquido se reabsorbe pasados unos días. Pero, además, especialmente si la niña es prematura, puede ocurrir que tenga los labios mayores pequeños, "dejando al descubierto los labios menores y el clítoris. Al cabo de unas semanas, la morfología será la habitual", aclara la Dra. Juárez.

¿Son normales las secreciones en las niñas?

Una de las circunstacias que más asustan a los padres de las recién nacidas es la presencia de sangre en el pañal. Es como una pequeña menstruación, producto de las hormonas. "Este sangrado es normal y se debe a la pérdida de las hormonas maternas, que ya tienen alguna influencia en el aparato reproductor de las niñas", destaca la pediatra de Elma. Este sangrado no tiene ninguna influencia en el desarrollo puberal posterior de la niña; es decir, no adelanta precocidad en este sentido.

Además, en la niña con pocos días de vida puede encontrarse una secreción blanquecina espesa en el surco que hay entre los labios mayores y menores. Lo único que hay que hacer, según recomienda la especialista, es limpiarla con suavidad y se irá retirando poco a poco. 

Testículos que no descienden y fimosis

En ocasiones, los testículos no se colocan en su posición normal; es decir, no están ubicados en el saco escrotal porque no han descendido. El pediatra en las revisiones lo comprobará y si es así valorará "si se puede esperar a que desciendan espontáneamente o esto se debe a alguna hernia o malformación del canal inguinal que se deba estudiar", apunta la Dra. Juárez.

Con respecto a la fimosis, la incapacidad para descubrir el glande "es una situación normal y que no debe alarmar a los padres", subraya la pediatra. Si el bebé puede hacer pipí sin problemas, la fimosis se suele resolver por sí sola en la mayoría de los casos, auque el médico estudiará a cada niño en concreto.

Otras alteraciones en los genitales

Además de estas, existen algunas otras alteraciones en los genitales de los recién nacidos, como posiciones anómalas de la uretra, malformaciones ano-genitales o alteraciones hormonales que pudieran generar genitales mal diferenciados o ambiguos. "Todos estos casos seguramente se detectan en la primera visita de control con el pediatra y si no es así, hay que acudir para que sean valorados", recomienda la especialista. "La mayoría se trata de procesos benignos, pero en ocasiones pueden requerir una evaluación más profunda y algún tratamiento hormonal o quirúrgico", destaca.

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