Dejar el chupete

Crianza

Cómo conseguir que deje el chupete sin traumas

El chupete se convierte en un objeto de apego más para los bebés; por eso abandonarlo les cuesta tanto. Hay que saber cuándo están preparados y retirarlo de una forma respetuosa para que no sufran. ¿Cuál es la mejor forma de hacerlo?

por Terry Gragera

La relación de los bebés con el chupete es muy variada; puede ir del "amor" absoluto al rechazo total. Hay niños que lo usan todo el día, otros solo para dormir y otros que no lo han tomado nunca porque les produce repulsión. No obstante, en la mayoría de los casos les cuesta dejarlo. Es un momento delicado en el que los padres tienen que saber cómo acompañar a su hijo para que no se convierta en un proceso traumático sino en una oportunidad para crecer.

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Paciencia y respeto: las claves del proceso

Entre los dos años y medio y los tres años, el niño debería abandonar el chupete. En ocasiones lo dejan incluso antes, pero hay niños que prolongan este periodo algo más. Todo depende de sus circunstancias, su carácter y su madurez. Además de la edad del pequeño, hay que elegir bien el momento, haciendo que no coincida con situaciones que puedan resultarle estresantes, como la llegada de un hermano, una mudanza u otros grandes cambios. "Lo más importante es que los padres sean los que tengan la paciencia para acompañarlos y darles confianza y seguridad. Si el peque a los 3 años y 2 meses no lo ha dejado, no pasa nada, lo dejará; simplemente tenemos que confiar en el proceso. No conozco a ningún adulto que llegue a la oficina con chupete", explica Lorena García, directora del Centro Andares & Co, de Madrid (www.andaresandco.com). "Es muy importante no insistir todo el tiempo en esto. Cuando los niños perciben cierta presión o exigencia ponen más resistencia a las cosas, hay que hacerles partícipes de esta decisión", señala.

Es cierto que mantener el chupete de forma habitual a partir de los tres años puede provocar daños en la dentición y en la mordida. Igualmente, a partir de los dos años y medio, cuando el niño comienza a hablar, "tener el chupete en la boca puede impedir que se exprese plenamente", advierte Lorena García. Pero esto no tiene que provocar una retirada precipitada del chupete. Hay que respetar los tiempos del pequeño y ser pacientes a su lado.

Dos pistas para saber que está preparado

Para no forzar el proceso es necesario que el niño esté preparado. De este modo, los padres no le "quitan" el chupete, sino que es él quien lo deja. Para saber el momento en que se puede acometer este proceso, la directora de Andares & Co propone guiarse por dos pautas:

  • Se siente orgulloso de ser mayor. Ocurre cuando los padres le dicen al niño que ya es mayor y él se siente halagado con esto. Pero "cuando le dices que mayor eres y el niño aún no hace caso o no le supone ninguna emoción, aún no está preparado".
  • Le pides el chupete y te lo da él solo. Cuando el niño tiene la capacidad de darte por sí mismo su chupete si se lo pides puede estar en el momento adecuado para dejarlo. Antes, "podemos jugar mucho a soltar cosas, como pelotas en alguna cesta de la ropa para ir entrenando  la acción de 'soltar solito'".  

Es importante que estas condiciones se den, pues, según explica Lorena Gacía, "a veces los padres se precipitan por pensar que su hijo nunca lo dejará y deciden que 'hoy' es el gran día para retirar el chupete". "Sin embargo, cuando el niño aún no está listo para hacerlo, le creará más ansiedad y seguramente el proceso será más largo y más difícil tanto para el pequeño como para los padres", advierte.

Cómo retirarlo de un modo respetuoso, paso a paso

El niño necesita sentirse preparado y para eso es fundamental que tenga más conciencia de sí mismo, lo que se suele producir hacia los dos años y medio. En ese momento evolutivo le gusta sentirse mayor. A partir de entonces se pueden seguir una serie de pasos, según recomienda la directora de Andares & Co para que el proceso sea respetuoso:

  1. Mostrarle las ventajas de ser un niño mayor. Puede hacerse con respecto a él mismo ("como ya eres mayor puedes hacer esto", "tú eres un niño mayor y el chupete es de pequeños"), o con respecto a otros niños de menor edad ("mira, ese niño es pequeño y no puede hacer lo que tú; como es pequeño lleva chupete").
  2. Comenzar una rutina para que se desprenda durante un rato del chupete. A lo largo del día, y sin forzar, se le puede pedir que él solo nos dé el chupete durante un rato. Lo mejor es que sea siempre el mismo momento: tras la comida, mientras está jugando... Se le pide una vez y si no quiere, no pasa nada; se le solicita de nuevo en otro momento hasta que lo "preste" sin problemas. Los tiempos en que permanezca sin chupete se irán alargando.
  3. Buscar un lugar especial donde dejar el chupete. Cuando ya tiene "madurez" para dejar el chupete, se puede buscar junto a él un lugar especial para depositarlo allí. Puede ser una caja mágica o hacer cualquier otro ritual que al niño le ayude a despedirse de él.
  4. Todos los chupetes desaparecen. Cuando el niño da el paso y se desprende de su chupete, todos los demás chupetes deben desaparecer en el mismo día. No hay vuelta atrás. "Es recomendable que sea una decisión del niño; de esta manera cuando pregunte por su chupete, le puedes decir: '¿Recuerdas que lo tiraste a la basura, porque ya eres un niño mayor?'; el peque se responsabiliza de esta pequeña gran acción. Cuando son ellos mismos los que toman la decisión se sienten parte de algo y aunque sea difícil al principio esto les ayudará a reforzar su autoestima", explica Lorena García.

¿Y si le cuesta habituarse a estar sin él?

Aunque en un primer momento el niño se puede haber mostrado decidido a dejar su chupete, es posible que posteriormente lleguen momentos de "arrepentimiento", especialmente de noche. Ahí entra em juego el papel de los padres, que deben acompañarlo para mermar su ansiedad y ayudarlo a adaptarse a ese gran cambio para él. "Si te lo pide por la noche puedes decir: 'Ya eres mayor, ¿te acuerdas que lo tiraste a la basura o en la cajita mágica y ya no está?',  '¿Qué te parece si vamos juntos a la cama y te leo un cuento?', o puedes tener un momento de juego, cosquillas o besos, y quedarte un poco a su lado". recomienda la experta. Otro truco es darle más protagonismo a su muñeco de apego, si lo tiene, para que sepa que lo acompañará día y noche. 

En todo caso se trata de un proceso que le ayuda a crecer y en el que los padres tienen una gran labor como acompañantes si saben respetar los ritmos de su hijo.

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