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Adolescentes

'No me gustan los amigos de mi hijo'

En ocasiones, los amigos que elige tu hijo no serán los que tú hubieras elegido para él, y temes que se conviertan en una mala influencia. ¿Cómo hay que intervenir para que esa amistad no resulte problemática?

por Terry Gragera

Los amigos son un puntal muy importante en el desarrollo de los niños durante la infancia y la adolescencia. Si eligen bien, lo más probable es que esas amistades saquen lo mejor de sí mismos y les ayuden a crecer y avanzar. Si eligen mal, puede que el lado más oscuro y difícil del carácter vea la luz. El papel de los padres no siempre es decisivo. Cuando los niños son pequeños se puede escoger con quién salir de excursión, al parque..., pero al llegar la adolescencia son ellos los que toman la iniciativa. Si no te gustan los amigos de tu hijo adolescente, ¿qué puedes hacer?, ¿qué da mejores resultados?

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¿En qué se fijan los niños para elegir a sus amigos?

Los niños suelen coincidir con sus amigos en intereses comunes o aficiones; en otras ocasiones, hay admiración entre ellos o afinidad por alguna cuestión. "Los niños comparten con sus amigos juguetes, juegos, experiencias, emociones, conocimientos, planes, etc. Por lo tanto, es habitual que sus amigos se parezcan a ellos en aficiones, gustos y valores", explica Elena Notario, psicóloga perinatal, infantil y de la adolescencia y especialista de la Clínica HLA Nuestra Señora del Rosario de Albacete.

A medida que el niño va creciendo tiene mucho más peso en la decisión de quiénes son sus amigos y quiénes no. Si en los primeros años los padres son los que configuran el entorno entre iguales fuera del centro escolar, en cuanto van cumpliendo años ya no vale lo que sus padres le proponen: deciden por ellos mismos.

El ejemplo de los padres

Aunque es cierto que los niños tienen bastante autonomía a la hora de decidir sus amigos, contar con un buen ejemplo paterno en este sentido puede ayudarles a establecer relaciones sociales más sanas. Además, los padres han de estar vigilantes para no permitir comportamientos agresivos, injustos, despreciativos, humillantes... Si se produjera alguna situación así, tendrían que intervenir directamente. "Conforme los niños crecen, se vuelven más independientes y son capaces de resolver los conflictos por ellos mismos, esto les dará confianza y mejorará su autoestima. Los padres pueden hablar con sus hijos y ayudarles a buscar soluciones ante un conflicto, haciéndoles reflexionar sobre lo sucedido. Aunque será el niño quien tome la decisión que considere mejor para solucionar el problema", explica la psicóloga.

Qué hacer si los amigos de tu hijo pequeño son una mala influencia

Los niños imitan comportamientos y son un gran espejo delante de otros. Es cierto que el peso de la educación familiar es muy grande en los primeros años de vida, pero también que algunas amistades suponen, claramente, un mal ejemplo o una mala influencia. En ese caso, hay que ir más allá, intentando descubrir el motivo por el que el niño se deja llevar por un amigo que no le conviene. Puede ser por miedo, por baja autoestima, por soledad, por necesidad de aceptación... "Nuestra misión es inculcar en él unos valores sobre los que se debe construir la amistad y desde pequeño establecer una relación de confianza con nosotros", recomienda Elena Notario. Su consejo es invitar a sus amigos a casa, sobre todo a aquellos que sí sean un buen ejemplo, e intentar que su círculo de amistades no sea muy cerrado.

Qué hacer si los amigos de tu hijo adolescente son una mala influencia

Una mala influencia en un niño pequeño puede controlarse mejor que en un adolescente. En esta etapa de la vida, los iguales, sus amigos, son la referencia central y la familia pasa a un segundo plano. Por eso, cuando la elección de amigos es equivocada puede haber muchas consecuencias. Estas son las recomendaciones de la especialista:

  • Establecer una buena comunicación con el adolescente, para decirle lo que pensamos sin criticar y sin decirle que no nos gustan sus amigos.
  • Intentar que sea él quien se dé cuenta de las consecuencias que se producen al mantener a esos amigos.
  • Procurar que el adolescente lleve una vida ordenada con horarios y rutinas.
  • Fomentar que lleve a cabo actividades saludables tanto física como mentalmente, como algún deporte, teatro, scout... Esto ayudará también a aumentar y variar sus contactos sociales.
  • Conocer a sus amigos. Es muy importante saber, de primera mano, con quien se relaciona tu hijo. Para ello, una buena estrategia es invitar a sus amigos a un plan familiar. Hay que mantener con esos amigos una actitud cercana, pero no excesivamente. Esto implica no trasladarles muestras exageradas de afecto ni dedicarles demasiadas palabras con las que puedan sentirse incómodos. En presencia de sus amigos, no se resolverá ningún conflicto familiar.
  • Conocer a los padres de sus amigos. Ayuda para saber cuál es su estilo educativo y para consensuar normas o estar comunicados ante algún problema. 

¿Vale de algo prohibirles el contacto con amigos poco recomendables?

En el tema de la amistad, las prohibiciones no son una buena ayuda y no suelen tener el efecto deseado. "Si le prohibimos ver a un amigo, vamos a encontrarnos reacciones de rechazo hacia nosotros, rabia, enfado… y seguirá manteniendo contacto con su amigo", advierte Elena Notario. "Tenemos que mostrar hechos objetivos que hemos visto o han sucedido, sin juzgarlos para que se vaya dando cuenta, favoreciendo las salidas o el apoyo en otras amistades. Un adolescente puede sentirse presionado en algún momento por su grupo, por eso es importante trabajar con ellos la autoestima", explica.

No obstante, "si el contacto con un amigo tuviese un impacto negativo muy fuerte (drogas, alcohol, absentismo escolar continuado, conductas de riesgo) debemos consultar con un especialista y apartar al adolescente de ese ambiente lo antes posible", recalca.

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