Ilustración mujer embarazada con una pelota de pilates

¿Te cuesta respirar durante el embarazo? Así puedes aliviarlo

La disnea (dificultad para respirar) es una percepción muy habitual, pero existen formas de lidiar con ella

por Ana Caaveiro

No es un secreto que durante el embarazo el cuerpo de la mujer experimenta importantes cambios que tienen por objetivo crear el mejor entorno para el crecimiento del bebé.

Sin embargo, en muchas ocasiones, algunos de ellos acarrean efectos que preocupan a las futuras madres, como es el caso, por ejemplo, de la disnea, es decir, de la dificultad para respirar. La sensación de que cuesta llenar los pulmones de oxígeno. Según nos comenta la doctora Natalia Ibáñez, jefa del equipo de Obstetricia del Hospital IMED Valencia, aproximadamente la mitad de las gestantes nota que le cuesta respirar, y, como es lógico, lo vive con mucha angustia. Pero, ¿cuáles son los motivos? ¿Es algo normal? ¿Se puede aliviar de alguna forma? La médico nos lo cuenta.

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Una sensación provocada por la progesterona y el aumento del tamaño del útero

Durante la gestación, se producen una serie de adaptaciones que, tal y como nos resalta la doctora, se denominan fisiológicas. Es decir, que son consideradas normales, y están desencadenadas por cambios “bioquímicos y mecánicos” que también afectan al sistema respiratorio.

Los cambios bioquímicos se deben, fundamentalmente, a los cambios hormonales. Sobre todo, porque la progesterona (una hormona que producen los ovarios y que juega un importante papel en la gestación) va a estimular el centro respiratorio, que se encuentra al nivel del sistema nervioso central. Lo que hace, en definitiva, es aumentar la sensibilidad de ese centro respiratorio, y esto lleva asociado a una hiperventilación. De tal forma que se incrementa la cantidad de aire que entra en cada respiración (por la que se obtiene más oxígeno). “No se va a modificar la frecuencia respiratoria, pero sí la cantidad de volumen de aire que se coge por minuto. Esto aparece al principio del embarazo, y la mujer lo percibe como una alteración en su percepción de lo que debería ser una respiración normal”, resalta la doctora Ibáñez. Lo que significa que aumenta la conciencia respiratoria de la gestante.

Por otro lado, encontramos los cambios ‘a nivel mecánico’. “Conforme progresa el embarazo, el útero se va haciendo más grande, desplazando el diafragma hacia arriba”, afirma la médico. A esto hay que sumar que cambian los diámetros de la caja torácica (que protege el corazón, los pulmones y los grandes vasos) y aumenta el diámetro transversal de la misma. Esto va a implicar una disnea (dificultad para respirar) a medida que el bebé va creciendo, y se hará todavía más notoria en el segundo y el tercer trimestre porque habrá un cambio en la capacidad pulmonar (que, lejos de lo que se percibe, aumenta).

No obstante, después del parto, disminuirá la progesterona y se reducirán esos diámetros, haciendo que esa sensación de falta de aire finalmente desaparezca.

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Algunos consejos para no agobiarse

La actual pandemia también puede agravar la preocupación de las futuras madres, así que la misión tanto del obstetra como la matrona es tranquilizarlas. “Explicarles que es una sensación subjetiva y que no va implicar ningún problema para ella ni para el feto. Es más, con todos esos cambios, esa respiración ‘extraña’ lo que está haciendo es asegurarse de que la oxigenación del feto es la correcta”, resalta.

La doctora Ibáñez nos facilita, asimismo, algunas recomendaciones  para que las madres no se agobien:

  • Asistir a cursos de preparación al parto, donde se explica, entre otras cosas, cómo hacer movimientos de inspiración y expiración que les ayudará a aumentar la capacidad respiratoria.
  • Ejercicios de relajación, que, en muchos casos, también se imparten en esos cursos de preparación al parto.
  • Actividades como caminar o nadar. La actividad física moderada contribuye a controlar la respiración.
  • Dormir con dos almohadas y de lado (izquierdo). De esta forma, no se comprimen los grandes vasos sanguíneos, y a la disnea no se suma el Síndrome de Hipotensión Supina. Al dormir boca arriba, apoyada sobre la espalda, el peso del útero comprime la vena cava inferior, que se encarga de transportar la sangre de los miembros inferiores al corazón, de modo que la cantidad de sangre que transporta se reduce y se produce hipotensión. 

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Fiebre, tos, edema... Síntomas que hay que consultar

Aunque notar esa disnea es una percepción normal, “ante la duda, lo mejor es consultar”, asevera la doctora Ibáñez, quien afirma que esta sensación puede ir acompañada de varios signos que sí hay que tener en cuenta porque hacen saltar las alarmas. Por ello, alerta de que si a la disnea se suma cualquiera de estos síntomas supondrá un motivo de consulta urgente:

  • Fiebre.
  • Tos.
  • Aumento de la frecuencia respiratoria.
  • Palidez.
  • Edema.
  • Sensación de ahogo.
  • Dolor en las pantorrillas.

Es muy importante ser consciente de que la aparición de cualquiera de estos síntomas significa que no se trata de algo subjetivo. “Por ejemplo, el dolor de pantorrillas podría hacer pensar en un tromboembolismo pulmonar”, el taponamiento de los vasos sanguíneos que se encargan de llevar la sangre pobre en oxígeno desde el corazón hasta los pulmones para que se oxigenen, por un émbolo o trombo.

Por todo ello, es muy importante que, tanto si aparece algún problema de este tipo como si no, la embarazada hable siempre con su ginecólogo. 

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