Madre mirando a su hijo pequeño

¿Empeora la vista después del parto?

Muchas mujeres se quejan, durante la gestación y una vez han dado a luz, de que notan que su vista no es la misma, ¿pero qué hay de cierto? Los expertos nos lo cuentan

por Ana Caaveiro

Entre algunas de las preguntas que María Pombo formulaba a sus seguidoras hace unos días estaba la de si, después del parto, habían notado algún cambio en su vista. La duda de la influencer no es poco común, y tal y como nos confirman los doctores Daniel Elies, director médico del IMO Grupo Miranza, y Javier Hurtado, oftalmólogo de la Clínica Rementería, es factible. Los cambios hormonales que se suceden durante la gestación (y también durante la lactancia) pueden afectar a su capacidad visual, así que hablamos con ellos y con la óptica-optometrista Elena García Rubio, del Instituto Nacional de Optometría, para saber cuáles son los problemas más frecuentes y cómo actuar si aparecen.

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Ojos más secos, párpados hinchados… Estas son algunas de las molestias habituales durante el embarazo

“Durante el embarazo se producen cambios en el cuerpo de la mujer, y por tanto, también en los ojos”, destaca el doctor Hurtado. Tanto él como el doctor Daniel Elies nos hablan de múltiples cambios a nivel hormonal, metabólico, cardiovascular… que se traducen en diversos cambios que consideran ‘normales’:

  • Retención de líquidos en algunas estructuras del ojo, como la córnea (que aumenta su grosor e incluso puede aparecer un pigmento que luego desaparece) o el cristalino (que también incrementa su grosor, y por tanto, la miopía). A este respecto, el doctor comenta que el cristalino es una lente, y por lo tanto, si aumenta su grosor, enfocará a un sitio diferente.
  • Disminuye la presión intraocular porque hay una mayor facilidad de drenaje. Las venas que hay fuera del ojo se dilatan, haciendo que el líquido salga mejor.
  • Mayor sequedad y una peor tolerancia a las lentillas, debido a las alteraciones que ocurren en la película lagrimal del ojo.
  • Hinchazón de los párpados por las mañanas, causada por los problemas circulatorios que conllevan los cambios hormonales.
  • Ojos más sensibles a la luz. Según resalta el doctor Elies, es habitual que esto se vea agravado por las migrañas que también suelen sufrir las gestantes.

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Los problemas de visión también pueden estar relacionados con alguna enfermedad

Frente a las molestias señaladas con anterioridad, el doctor Hurtado nos habla de unos cambios patológicos. O lo que es lo mismo: que están relacionados con algunas enfermedades y problemas que muchas mujeres tienen en esta etapa:

  • Coriorretinopatía central serosa, causada por el estrés. Es un problema en la mácula (una pequeña zona de la retina que se encarga de visionar el movimiento y los pequeños detalles) que se caracteriza porque aparece líquido. “Es como si un espejo se curvase, la imagen que refleja entonces estará distorsionada y eso mismo es lo que ocurre en la retina”, afirma. Este problema macular se asocia a personas que tienen estrés, que no es poco frecuente en el embarazo. Al padecerlo, el nivel de corticoides (la hormona del estrés) es mayor y aparece este líquido en la retina. Se suele presentar en el tercer trimestre de la gestación y se resuelve en los primeros 15 días tras el parto.
  • Hemorragias delante de la retina. Al realizar esfuerzos al vomitar o al toser fuerte, se pueden producir estas hemorragias a consecuencia de lesiones de las paredes vasculares y el aumento de la presión intravascular de los ojos. 
  • Hipertensión arterial. Este problema puede agravarse durante el embarazo, y también afectar al ojo. Se estima que entre el 3050% de las embarazadas con eclampsia y el 20-25% con preeclampsia pueden tener visión borrosa, visión doble, defectos de visión en el campo visual, y menor agudeza visual. Asimismo, también es posible que se acumule líquido debajo de la retina, propiciando su desprendimiento. Sin embargo, lanza un mensaje tranquilizador, puesto que asegura que el desprendimiento de retina no afecta al pequeño, y suele resolverse después del parto.
  • Infartos en las arterias o en las venas de la retina o del nervio óptico, que hagan que tenga menor agudeza visual.
  • Si la embarazada sufre alteraciones de la coagulación, y su sangre es más densa de lo normal, pueden obstruirse los vasos de la retina. “Dependiendo de la gravedad, se recuperan o no”, asevera el especialista.
  • Diabetes gestacional. Si la futura madre ha sufrido con anterioridad algún problema en su retina y tiene diabetes gestacional, existen más probabilidades de que ésta empeore. En estos casos, el experto recomienda, directamente, que lo consulte con su ginecólogo u oftalmólogo.

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La lactancia puede afectar a la vista

Al igual que en el embarazo, durante la lactancia se desencadena una serie de cambios hormonales, y es por este mismo motivo que las mujeres que dan el pecho pueden notar un incremento de su miopía. Un problema que, como explica el doctor Hurtado, se debe a la retención de líquidos en el cristalino, lo que hace que éste aumente su grosor, y al mismo tiempo, la miopía.

Este problema suele resolverse más o menos dos meses después del parto, así que, la mayoría de ocasiones se urge a las pacientes a que esperen el tiempo.

Sin embargo, también se han dado casos en los que siguen persistiendo, y lo normal, comenta, es que se deban a ‘defectos de gafas’. Es decir, que se trate de una miopía provocada por el esfuerzo visual que ha hecho al intentar visualizar objetos, o, incluso, con los esfuerzos que ha realizado durante el parto.

Por ello, Elena García Rubio aconseja tanto a las mujeres embarazadas como a aquellas que ya hayan dado a luz que si notan cualquier cambio en su visión, lo consulten con un especialista para que éste valore si está relacionado con la gestación o no. De hecho, indica que, para una mujer con unos ojos muy miopes (por encima de 6 dioptrías), existe el riesgo de sufrir un desprendimiento de retina durante el parto, por lo que habrá que tratar con láser algunas zonas que puedan romperse.

En casos extremos, asevera el doctor Hurtado, se recomendará que el nacimiento del pequeño sea por cesárea.

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Siempre hay que hacer una revisión tras el parto

“Tras el parto y la lactancia es conveniente hacer una revisión completa para valorar el estado del sistema visual y determinar si realmente el proceso vivido ha supuesto algún cambio por el que haya que hacer modificaciones en las gafas o lentes de contacto, o comenzar a usarlas si fuera preciso”, apunta Elena García Rubio.

Aunque, como se ha apuntado antes, lo más normal es que en muchos casos las molestias desaparezcan con el transcurrir el tiempo, si se trata de algo relacionado con alguna patología, lo más grave que puede suceder es el desprendimiento de retina, que se manifiesta, según el doctor Hurtado, como "si un telón negro cubriese parte del campo visual y fuese progresando día tras día hasta afectar a la visión central". 

Si esto ocurre (si afecta a la visión central, a la mácula), tendrá que operarse, pero tendrá un pronósticoa visual peor. "No podemos asegurar que la visión vaya a ser de un 100%, como sería si se hubiese detectado a tiempo, será de un 60, 70 o 50%, dependiendo del daño que haya habido", concluye. 

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