Bebé bostezando

¿Tu bebé ha tenido un pequeño sobresalto? Éste es el motivo

Aunque muchos padres se asustan, se trata de una reacción natural y espontánea, que se conoce como Reflejo de Moro. Te explicamos qué es y cuándo desaparece

por Ana Caaveiro

¿Has notado, en alguna ocasión, que tu bebé extiende sus brazos, en un pequeño sobresalto? Si es así, no tienes de qué preocuparte. Se trata de lo que se conoce como Reflejo de Moro, una respuesta instintiva y automática que todos los bebés tienen desde su mismo nacimiento. Te contamos qué es y por qué sirve como un indicativo de la salud de tu pequeño, de la mano de los pediatras Fernando Baixauli, de la Unidad de Pediatría de Vithas Castellón, Vithas Valencia Consuelo y Vithas Valencia 9 de octubre, y César Feliu, miembro de Doctoralia.

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Todo un mecanismo de protección

Todos los bebés nacen con una serie de respuestas automáticas, que son desencadenadas por diferentes estímulos como la luz, el sonido o el tacto.

“Se conocen como reflejos primarios o primitivos, y desaparecen conforme van madurando y desarrollando movimientos voluntarios”, detalla el doctor Baixauli.

Su existencia se debe a una buena razón, como bien comenta el doctor Feliu: facilitar la supervivencia del pequeño y su normal desarrollo psicomotor. “Así, por ejemplo, los bebés son capaces de buscar y succionar cuando se les acerca el pecho a la cara, agarrar al notar un contacto con la palma de la mano o sobresaltarse en determinadas circunstancias”.

Entre todos estos reflejos (que los pediatras evalúan en la exploración a un recién nacido), destaca el del ‘abrazo’ o de Moro, también denominado como reflejo del ‘sobresalto’, y que toma el nombre del pediatra austríaco que lo descubrió, Ernst Moro.

Éste aparece a partir de la semana 34 de la gestación, y, en el caso de los bebés prematuros, a las 28 semanas, aunque de forma incompleta. De este modo, cuando nace, está presente, y perdura hasta que cumple el cuarto mes de vida (será a partir del tercero cuando comience a debilitarse).

Por tanto, se trata de una reacción automática normal, en la que el bebé reacciona con un sobresalto (levantando los brazos y las piernas e hiperextendiendo la cabeza) ante una sensación de caída o vacío (de no sentirse sustentado y arropado). “Normalmente, finaliza con llanto”, agrega el doctor Feliu.

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Así comprueban los pediatras si el bebé tiene este reflejo

Los pediatras valoran este tipo de reflejos para evaluar el estado del bebé, y, como detalla el doctor Feliu, el de indica que, en líneas generales, el sistema nervioso central del bebé es normal.

Para ello, se coloca al recién nacido sobre una superficie acolchada, sujetando la cabeza con la mano. A continuación, se incorpora al bebé unos 30 grados, dejando caer de forma repentina, hacia atrás, momentáneamente.

Ante este estímulo, el recién nacido responderá con una respuesta que consiste en abrir y extender los brazos y las palmas de las manos, que, después, retrae de nuevo hacia el cuerpo, flexionando los codos y relajándolos.

“El reflejo de Moro debe estar presente en todo recién nacido, y debe ser bilateral y simétrico”, en palabras del doctor Baixauli.

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Y si no lo tiene, ¿qué significa?

El doctor Feliu resalta que puede que en bebés muy prematuros no esté presente en el nacimiento, apareciendo posteriormente a medida que va madurando en la incubadora.

Pero, más allá de estos casos, “su ausencia o su persistencia indicará al pediatra la posible existencia de una alteración neurológica o del desarrollo como un daño cerebral o de la medula espinal”, apunta el doctor Baixauli.

Por otra parte, también puede suceder es que tenga un reflejo del brazo asimétrico, lo que puede indicar:

  • La existencia de una fractura de clavícula o una parálisis superior del plexo braquial (lo que se denomina Parálisis de Duchenne-Erb).
  • Lesiones que se producen por estiramiento del brazo en el expulsivo de un parto distócico. Lo que suele ocurrir cuando el feto tiene un gran tamaño (complicando, así, su salida en el momento del parto) o por una desproporción pelvi-fetal.

Así pues y en resumen el Reflejo de Moro (que, indica el pediatra Baixauli, no debe llamarse del Moro) es, junto a otros reflejos como, por ejemplo, el de la marcha automática, el reflejo de retirada, el de los puntos cardinales... respuestas normales del recién nacido y lactante pequeño a determinados estímulos para su protección. E irán desapareciendo conforme su sistema neurológico vaya madurando. Por lo que, en definitiva, no tiene que suponer un motivo de preocupación para los padres, y en el caso de que se detecte un daño en e lcerebro o en la médula espinal, los especialistas les guiarán a la hora de tratar cada uno de ellos.

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