Madre hablando con su hijo mientras usa el ordenador

Cada palabra importa: ¿sabes cuál es la mejor forma de hablarle a tu hijo?

Aunque muchas veces no seamos conscientes, todo lo que le decimos a los más pequeños impacta en su autoestima y su forma de ser

por Ana Caaveiro

Aunque en muchas ocasiones no nos demos cuenta, la forma en que hablamos a los más pequeños de la casa es muy importante en su crianza y desarrollo. Principalmente, porque aprenden de los adultos que les rodean, y todas esas palabras que van recibiendo desde bien temprano pueden llegar incluso a moldear su autoestima y comportamiento futuro. Por ello, hablamos con Rita Santoyo Venegas, doctora en Filosofía y experta del departamento de Didáctica de Babbel, sobre cuál es la mejor manera de dirigirnos a los niños.

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Los padres, la primera influencia de los niños

Los pequeños van moldeando su manera de ver el mundo a través del lenguaje que escuchan de los adultos más cercanos a ellos, nos explica la experta. Sus padres son, de hecho, la primera influencia en los niños, ya que las frases que utilicen con ellos en la vida cotidiana se convertirán en su voz interna.

Por este mismo motivo, asegura que es un error pensar que los niños pequeños no entienden a los adultos: “desde que son bebés, hay que hablarles con la seguridad de que comprenden lo que se les dice, a su modo, y utilizar el lenguaje con el que queramos que crezcan”. Así que es muy importante que los progenitores revisen las frases que utilizan delante de sus hijos.

Al fin y al cabo, lo que los pequeños hacen es aprender por imitación, y observan atentamente el lenguaje y los gestos de sus referentes. Si éstos les animan a ser curiosos, a explorar el mundo, a atreverse a cometer errores y a intentar de nuevo cuando suceden tropiezos, crecerán más seguros de sí mismos y con confianza en sus capacidades. “También sabrán que sus padres están ahí para apoyarlos y acompañarlos en su camino de vida”, añade.

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Halagos que esconden estereotipos de género

Para Rita Santoyo, el mayor error que cometen los padres, en general, es que todavía se usan frases en forma de halagos que lo único que hacen es perpetuar estereotipos de género y un lenguaje que no es inclusivo. Como, por ejemplo, cuando se le dice a una niña que es “inteligente como papá y bonita como mamá”. Así lo que se hace es enfatizar el hecho de que el atributo más importante de los hombres es su inteligencia, mientras que la apariencia física es lo más importante en una mujer.

Otras situaciones donde se pueden cometer estos errores de vocabulario se producen cuando se dice que ciertos juguetes son de niñas y otros de niños, o que hay colores que se asocian con las niñas y no con los niños, y viceversa. Hemos de recordar que los juguetes y los colores son simplemente objetos para jugar y sustancias que se usan para pintar, y lo mismo sucede cuando se asegura, con demasiada frecuencia, “que llorar es de niñas” o “lloras como una niña”. Se tiende a tratar a las pequeñas como las débiles cuando no es así.

“Los niños deben de tener la libertad de elegir, y los padres de respetar sus decisiones y de no utilizar estos juicios que los niños no conocen ni experimentan”, concluye la fiósofa.

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Ser claros, permitir que expresen sus emociones y pensar antes de hablar, algunos consejos básicos

“Los niños son extremadamente listos y comprenden mucho más de lo que los adultos piensan”, asevera la experta, que insiste en que nunca es temprano para utilizar lenguaje inclusivo con ellos y evitar frases que forman parte de nuestro vocabulario diario, como algunas de las mencionadas anteriormente.

Además de interiorizar que, en efecto, los niños entienden cada palabra que le decimos, aconseja que:

  • Ser claros con lo que se exprese delante de ellos. 
  • Procurar que las niñas reciban cumplidos cuando intentan una tarea difícil o cuando exploran su mundo que por su apariencia física. De este modo, no crecerán pensando que la belleza física es su atributo más importante.
  • Permitir que los niños expresen sus emociones. Los niños deben saber que llorar es una manera de expresar emociones, y que expresar estas emociones no es solo cosa de niñas, sino es algo esencialmente humano, y es posible que niños y niñas lloren y se sientan tristes. Lo importante es que los padres sepan cómo acompañar estos sentimientos sin negarlos ni avergonzar a los niños.
  • Tomar conciencia, detenerse antes de actuar o decir algo, y pensar que las palabras tienen un enorme impacto en los niños y cómo van moldeando su mundo.

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¿Cuáles son los beneficios de utilizar un lenguaje positivo?

La experta resalta que aquellos niños que crecen escuchando frases positivas, cuyos padres los animan a explorar el mundo y que fomentan su curiosidad natural desarrollarán un autoestima, una imagen de sí mismos más positiva, y tendrán más confianza en sus capacidades y habilidades.

Asimismo, se darán cuenta que la apariencia física es solo un atributo más, y no es lo que define su ser. Crecerán sabiendo que sus ideales y sus valores son más importantes que la manera en que se ven. Pero, sobre todo, es importante recordar que los niños que son tratados con amor y respeto entenderán que hay que tratar a otros con amor y respeto.

Por lo que, en definitiva, si los padres utilizan frases positivas y se dirigen con respeto a los pequeños, fomentarán el amor propio y el respeto a sí mismos y a los demás.

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