Madre sacándole una foto a su bebé

Qué riesgos tiene compartir las fotos de tus hijos en las redes sociales

Esta práctica se conoce con el nombre de ‘sharentig’ y, aunque siempre se señala a los jóvenes, los padres también suelen compartir en facebook, twitter y otras redes sociales muchas fotografías de sus hijos. Te explicamos los peligros que puede entrañar esta costumbre tan extendida.

por Ana Caaveiro

El primer jueves de cada mes de noviembre se conmemora el Día contra el Ciberacoso. Una jornada pensada para concienciar a la sociedad sobre un problema que ha sufrido alrededor del 33% de los niños y adolescentes en nuestro país, según los datos recogidos por 'EU Kids Online'. Normalmente, en el marco de esta señalada fecha, nos concentramos en poner el foco en el tipo de contenidos que los más pequeños consumen y suben en Internet, y, por supuesto, lo que comparten en sus redes sociales. Todo ello sin darnos cuenta de que, en muchas ocasiones, son los propios padres quienes difunden imágenes de sus pequeños sin contar con su consentimiento. Es lo que se conoce como sharenting, y hemos hablado con la psicóloga María Guerrero, de 'Qustodio', sobre lo que supone para jóvenes y mayores.

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¿Por qué compartimos fotos de menores en la red?

El sharenting es un anglicismo que viene de la palabra share (compartir) y parenting (paternidad), y hace referencia a los padres que usan habitualmente las redes sociales como medio para compartir imágenes o noticias de sus hijos. Se trata de una práctica que, tal y como afirma la psicóloga, no deja de crecer: "tanto es así que el diccionario británico Collins lo incluyó en sus páginas en 2016".

Pero, ¿cuáles son los motivos que llevan a los progenitores a exponer a sus vástagos de esta manera? Según la experta, puede deberse a causas muy diversas:

  • Ganas de compartir momentos divertidos, de ilusión o alegría con personas allegadas, así como mostrar su orgullo por los logros de los hijos. Algo totalmente comprensible.
  • Presión de grupo. Puede existir cierta presión social que también fomenta este hábito. Los propios amigos y familiares que viven lejos piden que se comparta con ellos más fotos e información de los niños. De hecho, existen épocas del año donde prolifera más esta práctica, como, por ejemplo, el verano o Navidad, pero esta pandemia y el confinamiento, sin duda, ha disparado esta práctica de compartir imágenes familiares con los menores de edad como protagonistas.
  • Desconocimiento. Por último, se pueden resaltar razones más egoístas, o simplemente, que no se ha reflexionado suficiente sobre lo que se está haciendo o sus consecuencias. Y es que, aunque pocos adultos lo reconozcan, no sólo los pequeños son un poco adictos a los 'me gusta'. Además, las redes sociales están tan integradas y normalizadas en nuestro día a día, que es una acción rápida y accesible para todos, algo cotidiano a lo que se le suele restar importancia.

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Un fenómeno con múltiples riesgos a nivel personal y familiar

Con cada imagen, aunque no seamos conscientes, se está dando muchísima información sobre los menores: cuáles son sus gustos, dónde está su casa, a qué colegio acuden... Por ello hay que tener mucho cuidado y ser consecuentes con todo lo que compartimos. Además, una vez subida a la red, se pierde el control de la fotografía, y señala dos tipos de riesgo:

  • A nivel externo. Puesto que, de este modo, se está exponiendo al pequeño a ciberbulling, acoso (tanto de menores como de adultos), robos de identidad, el uso de su imagen con fines económicos e, incluso, pedofilia.
  • A nivel personal. Se puede causar problemas de inseguridad y autoestima. Al fin y al cabo, se está generando una identidad digital que podría llegar a afectarles en un futuro, además de estar retirándoles la privacidad a la que tienen derecho.

Esto también impacta, a su vez, en el ámbito familiar. La experta nos comenta que en los casos más graves ya han visto cómo jóvenes denuncian a sus padres años más tarde, y hasta a sus propios abuelos por haber publicado imágenes de ellos en sus redes sociales. 

Eso sí, incide en que, antes de que esto suceda, se pueden dar muchos pasos para prevenirlo. 

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Antes de dar a 'publicar', hay que reflexionar sobre qué se está compartiendo

La psicóloga lo tiene claro: hay mucho desconocimiento digital, y los padres deberían estar mejor informados acerca de las consecuencias de publicar información de menores en Internet. 

Por eso, nos da algunas claves para no incidir en estos errores:

  • Antes de compartir la imagen, preguntarse dos veces cómo se sentirán sus hijos en el futuro al ver la publicación o si dañará su autoestima. Si tienen dudas, aconseja que no lo hagan.
  • Si son mayores y tienen capacidad de entendimiento, es importante hablar con ellos antes de compartir una fotografía suya. Saber si se sienten cómodos y están de acuerdo con esa publicación. Escuchar y entender a los niños, respetando su decisión para evitar que, a la larga, acaben distanciándose.
  • Recordar que lo que se lanza a Internet se queda ahí para siempre. No podemos controlar su alcance. Incluso, aunque se borre de las redes sociales, quedará un rastro.
  • Predicar con el ejemplo. Los padres son los referentes de sus hijos, y tienen que hacer un uso responsable de las redes para poder exigirles a sus hijos hábitos saludables cuando usen Internet. Dentro de algunos años, serán ellos los que lo harán, y a esos progenitores les gustaría que tuvieran la costumbre de hacer un uso responsable de las redes sociales. Además, desde su punto de vista, también es importante que las personas que tienen acceso a esas fotografías (familiares, amigos, centros educativos…) entiendan cómo proteger su intimidad. Por ejemplo, no publicándolas posteriormente ellos en sus perfiles de redes sociales, etc.

En caso de que, finalmente, se opte por subir un contenido, se recomienda que:

  • Preserven su intimidad. Es decir, que no den datos personales del menor, pixelen su cara y procuren que salga siempre vestido.
  • Ajusten la privacidad. Los padres tienen que comprobar la privacidad de las plataformas, ser conscientes de si sus publicaciones son públicas o privadas, y en este último supuesto, quién tiene acceso a ellas (familiares, amigos...). Lo mejor, desde el punto de vista de la psicóloga es limitar el acceso y mantener el perfil privado.
  • Quitar la ubicación y geolocalización de la foto. La imagen tiene datos del lugar donde se ha tomado, así que hay que desactivar la geolocalización para que no aparezca.

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La privacidad de los menores está protegida por ley

La privacidad de los niños españoles está defendida, entre otras, por la Ley española de Protección del Menor, el Reglamento de Protección de Datos de la Unión Europea y la Convención de Derechos de los Niños. Sin embargo, en España, la decisión de colgar una foto de sus hijos a una red pertenece a la esfera de la patria potestad, es decir, la publicación tiene como presupuesto el consentimiento de los representantes legales de los menores o del Ministerio Fiscal.

Los mayores de 14 años pueden dar o no su consentimiento para el uso de sus datos personales según lo previsto en el Artículo 13.1 del Real Decreto 1720/2007, pero los padres siguen pudiendo recurrir a la Patria Potestad.

Si lo comparamos a nivel europeo, existe ya una gran cantidad de sentencias que obligan a las familias a eliminar fotografías de sus hijos publicadas en la red. En países como Francia, existen sanciones que van desde los 45.000€ de multa hasta un año de cárcel por la publicación de imágenes o detalles íntimos de la vida de sus hijos.

Así que, en definitiva, los expertos hacen un llamamiento a que los padres protejan a sus hijos también en la esfera de Internet.

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