Bebé en su poltrona a la hora de comer explorando nuevos sabores

Alimentación infantil

Deja que tu hijo decida si no quiere comer más

Consejos de alimentación infantil para que la hora de la comida sea un momento divertido y familiar

por Gtresonline

La maternidad ha cambiado, educar a un hijo no se hace de la misma manera que hace una década, pero la alimentación infantil sigue siendo un problema al que se enfrentan muchas familias. A pesar del paso del tiempo y de la evolución de la crianza de los niños, aún se siguen escuchando frases como "Mi hijo no come nada" o "ya no sé qué darle".

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Y es que tener un hijo 'que coma', es algo que aún preocupa a los padres de hoy en día. Pero debemos desterrar estos mitos que llevan a creer que un niño que se alimenta bien es el que ingiere todo lo que se le pone en el plato. Hay que tener en cuenta que nuestros hijos tienen que comer de todo, por lo que al igual que ocurre cuando son bebés y vamos introduciendo alimentos nuevos para saber si los toleran o no (haciendo hincapié en el pescado y el huevo), cuando ya no son bebés debemos de seguir la misma pauta pero sin obligarles. Si se niegan a probar un determinado alimento en repetidas ocasiones, tenemos la opción de buscar una alternativa que ofrezca los mismos nutrientes.

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Es importante tener paciencia, no ceder ante su falta de apetito y darles solo lo que les gusta. Aprovecha esta circunstancia para utilizar su alimento favorito para ir introduciendo las novedades y preparar platos diferentes. Al igual que les ocurre a los adultos, a los niños no tiene por qué gustarles todos los alimentos. Pero no hay que desesperarse y hay que conseguir que la hora de la comida sea un momento agradable para compartir en familia y hacerles ver las ventajas que tiene probar nuevos alimentos que además les aporten los nutrientes que necesitan.

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Consejos sobre alimentación

  • Si tu hijo está sano no debes darle importancia a que no quiera comer. Deja que él decida si no quiere comer más y disfruta de cada comida, siendo este un momento distendido que recuerde con el paso de los años.
  • No fuerces al niño a comer: así evitarás tensiones en la mesa que provoquen en él miedos frente al plato, que puedan transformarse en problemas más serios en la adolescencia.
  • Permítele elegir los alimentos: aunque no coma de todo, es recomendable que su dieta incluya todos los grupos de alimentos (lácteos, frutas, verduras, carne). Empieza por ofrecerle primero los que más le gusta y luego, de manera progresiva, aumenta la composición de su alimentación. Coloca en su plato un solo alimento para que lo pruebe y, aunque lo rechace en principio, insiste cuando haya pasado un tiempo. Lo que en un momento dado no quiere comer puede convertirse en un futuro en uno de sus alimentos preferidos, así que, ármate de paciencia y se constante.
  • Déjale manipular la comida: Los niños pequeños aprenden a través del tacto y el olor, por eso es aconsejable dejarles experimentar con sus sentidos frente a los alimentos cuando aún son bebés. Cuando ya no son tan pequeños, los niños pueden colaborar tanto en la compra de la comida y como a la hora del cocinado, siempre bajo supervisión. Esta es una actividad que les permite desarrollar su autonomía y por tanto potenciar su autoestima.
  • Ofrécele poca cantidad de comida: un plato a rebosar de comida puede agobiar al niño. Siempre es preferible que se quede con hambre y pida más. Mezcla en el plato alimentos que le gustan con los que rechaza, de tal manera que le invites a que se anime a experimentar con diferentes sabores y texturas.
  • Comed en familia: los niños actúan por imitación, y la hora de la comida es un momento en el que, además de compartir alimentos se interactúa. Este es el momento idóneo para que los padres sean un ejemplo en lo que a comer variado y sano se refiere. Por eso es preferible no tener elementos de distracción como puede ser la televisión o la tablet.
  • Evita las prisas: tu hijo necesita tener un margen de tiempo para comer, sin que la hora de la comida se convierta en una carrera. Y aunque hay que tener en cuenta el ritmo de cada uno, como mínimo hay que brindarle al niño 40 minutos para que coma. Aún así, si tu hijo tarda más en terminar, planifícate para que comience con mucho margen de tiempo y que pueda comer tranquilo.

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