La musicoterapia puede aportar grandes beneficios a tus hijos

La musicoterapia puede aportar grandes beneficios a tus hijos

En un hogar en el que la música forma parte del ambiente desde que los niños son muy pequeños, se genera una melodía y una comunicación que ayuda a que los más pequeños desarrollen sus capacidades creativas, expresivas y sociales.

por Cristina Soria

La música no solo es divertida o emocionante, también es una pauta matemática. Cuando la escuchamos estamos introduciendo en nuestra mente un ritmo constante que hace que nuestro pensamiento se amolde y se regule. Podríamos decir que, hasta cierto punto escuchar música es como subir a una vía de tren, que nos lanza a gran velocidad hacia delante.

Desde épocas inmemoriales la música ha jugado un papel muy importante también en cuestiones terapéuticas. Con más o menos ciencia, los antiguos egipcios y los griegos confiaban en sus efectos para emocionar y apoyar resultados psicosomáticos. Lo utilizaban como parte de rituales y también como forma de sugestionar.

La música recrea en nuestro interior sentimientos con una fuerza inigualable, porque una melodía es lo más parecido a la propia voz humana, pero tiene la facultad de transmitir emociones sin palabras, o con frases que podrían tener un significado reinterpretado de forma individual y seguirían teniendo validez.

Por eso la musicoterapia puede ayudar en gran medida a tus hijos, a desarrollar su creatividad y a fomentar su expresión. Entre los 0 y los 6 años es cuando el cerebro de los niños aún está en plena formación, y son sensibles y receptivos a todos los estímulos externos, logrando aprovechar casi sin darse cuenta todo lo que pasa por su mente.

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Beneficios de la música en la mente de los niños

Si desde muy pequeños les acostumbramos a que exista música en casa, sonando de forma contínua aunque sin adquirir gran protagonismo, con un volumen bajo, casi de acompañamiento, estaremos alimentando el ambiente familiar con un ritmo que hará al niño familiarizarse desde muy pequeño con las melodías, los estilos y los distintos tipos de canciones.

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La música fomenta su expresión, pues incluye en su mente un patrón rítmico y un abanicos de tonos que se incluyen en su propio repertorio. Por tanto, no solo ayudará a que el niño se exprese mejor, sino también a que piense mejor, pues la cadencia musical también podrá formar parte de su ritmo de pensamiento.

Si escucháis canciones desde que es muy pequeño, esto constituye un ejercicio de memorización de sus letras, y de forma divertida y lúdica el niño podrá empezar a concentrarse en la música aplicando su atención y fortaleciendo sus capacidades analíticas.

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Además, la música es un instrumento de socialización, en tanto que conocer canciones y cantarlas le da recursos para entablar relaciones con otros niños y compartir momentos de complicidad y juegos.

Desde un punto de vista cerebral, los especialistas coinciden en que si un niño escucha música de forma contínua en su entorno familiar estará estimulado intelectualmente, pues tanto las letras como las melodías fomentan la creación de conexiones neuronales y la maduración nerviosa. Y esto propicia una mayor creatividad, memoria, imaginación y agilidad mental.

También podemos utilizar la música para ayudar a que se relaje o motive. Seleccionando qué tipo de música suena en casa creamos entornos de relax, de concentración o de emoción. Esto nos ayudará también a equilibrar los ritmos del niño, pues si notas que tu hijo se muestra intranquilo y desborda energía, una forma de contenerle y ayudarle a centrar su atención puede ser eligiendo una música que te ayude a generar ese ambiente. Esto ayuda tanto para crear una atmósfera de estudio, ir a dormir o tranquilizarlo cuando ha tenido un berrinche.

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