Conoce el síndrome del gato volador

El instinto aventurero de los gatos muchas veces les conduce al veterinario con gravísimas fracturas y traumatismos a causa de caídas desde la ventana. Estas caídas son provocadas por el “síndrome del gato volador”

Por Cristina Soria

Aunque los gatos son felinos domésticos, sus instintos les dictan cómo deben comportarse, y en el caso de estos pequeños de la casa, su espíritu cazador y su carácter curioso les hace víctimas del síndrome del gato volador. No es ninguna broma, los veterinarios advierten de que una caída mal equilibrada puede ser mortal.

La rotura de la caja torácica del gato puede ser el cuadro más grave tras una caída, pues puede producir la rotura de la vejiga urinaria, una contusión hepática o la rotura del bazo. Aunque los gatos tienen siete vidas, una mala caída puede producirles la rotura de huesos y eso es un grave peligro para su vida, porque creen que saltando conseguirán dar rienda suelta a su curiosidad cayendo de pie, y acaban estrellados.

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El ambiente urbano, el más peligroso

No existe un culpable directo de que los gatos sufran caídas mortales. No todos los mamíferos han evolucionado física y mentalmente para vivir a más de 7 metros de altura (lo que serían dos pisos de un edificio). El conflicto surge cuando los animales con un marcado instinto aventurero, propicios a la curiosidad, se encuentran en un piso elevado. ¿Cómo pueden reaccionar ante la posibilidad de volar hasta un arbusto desde la ventana?

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Los gatos tienen buena vista, son buenos viendo lo que nadie ve en la oscuridad, pero su noción espacial es limitada. No saben exactamente e a qué distancia real está el suelo respecto a su punto de vista. Tampoco tienen una experiencia vivencial de distancias muy largas, porque generalmente viven “aislados” en casa, en un entorno siempre seguro con distancias cortas y controladas.

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Gatos jóvenes, más propensos

Según varios estudios, los gatos jóvenes que no han sido esterilizados (tanto machos como hembras) pueden ser víctimas de estas caídas en mayor medida. Especialmente en la etapa de pubertad de estos felinos, cuando se abren a la actividad sexual y sus instintos están más a flor de piel. 

Sin embargo, contra lo que podríamos pensar, los gatos sufren más las caídas desde una altura baja que desde una media. Porque al caer desde una cierta altura tienen tiempo suficiente para rectificar su postura, girar en el aire, y alcanzar cierto equilibrio de caída que les permita caer de pie y no herirse. Antes de tocar el suelo los gatos “voladores” estiran su musculatura para alcanzar más superficie y frenar el descenso aumentando el rozamiento del aire, utilizando el mismo esquema de un paracaídas. 

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Instinto cazador, cazado

Según los veterinarios, el mayor peligro de los gatos son las ventanas. Su curiosidad y su espíritu casero hace que pasen largas horas asomados mirando al exterior. Cualquier leve pérdida de equilibrio puede desencadenar una caída irreversible. Por eso los veterinarios aconsejan que, si tienes un gato, protejas tus ventanas y balcones como lo harías si tuvieras un hijo, con rejillas, mosquiteras o redes. Y ten en cuenta que, a diferencia de un bebé, los gatos tienen garras y no podrán evitar revelarse contra aquello que frene su curiosidad. 

Además, debemos darle al gato las motivaciones necesarias para perder el interés en las ventanas, enriqueciendo su espacio de juego en el interior de la casa con ideas que refuercen sus instintos cazadores y observadores, pero que les protejan del exterior. Juega más con él, haz que encontrar su comida pueda resultar un reto para que reviva sus instintos cazadores, facilita que ocupe tiempo en relaciones con otros gatos con los que mantener situaciones de enfrentamiento y persecución... esto canalizará su energía hacia un ambiente más seguro, lejos de las alturas.

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