El calor, el peor enemigo del sueño en verano

Las altas temperaturas alteran el sueño y facilitan la aparición de estrés

Por hola.com

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Pegar ojo por las noches no resulta nada sencillo los primeros días de verano. De hecho, comenzamos a ver las horas pasar mientras nos acompaña un estado de nerviosismo que se repite una y otra vez.

El doctor José Antonio López Rodríguez, vicepresidente de la Asociación Española de Psiquiatría Privada (ASEPP), nos cuenta que esto se debe al esfuerzo que el cuerpo realiza para adaptarse al calor. Cuando la temperatura exterior está por encima o por debajo de los 21 grados, comienzan las primeras complicaciones a la hora de dormir.

Al problema de descansar por las noches, se le une el de la ansiedad. "Ambos trastornos se complementan y se potencian el uno al otro, dando lugar a una espiral que es necesario frenar a tiempo y así evitar posibles crisis", según apunta el experto.

En principio, no hay por qué asustarse, ya que el doctor considera que "como norma general, se trata de un síndrome adaptativo que desaparece a los pocos días de notarse los primeros síntomas". Después, estaremos preparados para hacer frente al resto del verano.

¿Qué podemos hacer cuando no logramos coger el sueño?

Cuando llega la hora de irse a dormir y no lo logramos, lo mejor es no empeñarse en hacerlo. El especialista señala que "sólo y exclusivamente debemos irnos a dormir cuando tengamos sueño por una sencilla razón: dar vueltas en la cama, pensando que no nos dormimos, no hace sino reforzar el sistema de alerta y nerviosismo de nuestro cerebro, con lo que dormir se hace una tarea imposible".

Sólo aquellas personas que ya han tenido un trastorno de ansiedad motivado por el calor, son las que deben acudir al médico para evitar una recaída, tal y como señala el experto.