Consejos para plantar cara a la astenia primaveral

Somnolencia, irritabilidad, cansancio y apatía son los síntomas más frecuentes relacionados con este problema

por hola.com

¿Te notas sin energía? ¿Más cansada que de costumbre? Este es uno de los efectos de la primavera, estación en la que muchas personas manifiestan decaimiento, irritabilidad, cansancio prolongado... Lo que conocemos como astenia primaveral. La Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC) afirma que la subida de las temperaturas y el incremento de horas de luz provocan en muchas personas alteraciones físicas y del estado de ánimo.

¿Sabes lo que es? Los expertos la definen como la falta de fuerzas o decaimiento caracterizada por una sensación de cansancio, fatiga física y psíquica, bajo tono vital y apatía. La fatiga intelectual, la dificultad de concentración y los trastornos del sueño, la memoria y del apetito son otras de las molestias asociadas a este estado. En la mayoría de los casos, se trata de un síntoma aislado y transitorio que no responde a un motivo concreto y que incluso puede ser la respuesta del organismo al estrés o al sobreesfuerzo físico o intelectual.

¿Cómo aliviarla?

  • La dieta equilibrada y variada, fundamental. Es un pilar básico a la hora de intentar combatir la astenia. Así, conviene aumentar la presencia de cereales, legumbres, frutas y verduras de temporada. Es decir, aumentar el consumo de hidratos de carbono y reducir el consumo de grasas. Además, es bueno consumir productos integrales, ricos en fibras y vitaminas del grupo B, aumentar el consumo de ácidos grasos poliinsaturados, como los Omega 3 que se encuentran mayoritariamente en los pescados azules y consumir alimentos con probióticos que ayuden a reforzar el sistema inmunológico. Por contra, conviene evitar los llamados azúcares rápidos: bollos, pasteles, etc, las grasas saturadas, los fritos y las comidas muy elaboradas o  las salsas.
  • La importancia de dormir bien. El sueño debe ser reparador y es conveniente dormir al menos 8 horas. Las cenas deben se ligeras y se tomarán al menos dos horas antes de acostarse, para que la digestión no interfiera en el sueño.
  • Realizar ejercicio físico moderado. Se recomienda de media a una hora de ejercicio diario para liberar endorfinas. Pasear, nadar, bailar, montar en bicicleta o hacer yoga son opciones al alcance de todos.
  • Las comidas, a su hora. Conviene repartirlas en cinco tomas si pasan más de cuatro horas de una a otra. Entre horas es mejor consumir alimentos ricos en vitaminas y minerales como frutas, zumos de hortalizas o yogures.
  • Evitar sustancias estimulantes. Intenta no abusar del alcohol, el tabaco y las bebidas excitantes, como el café y el té, que pueden sustituirse por infusiones o equivalentes sin cafeína.
  • El agua, un buen aliado. Hay que consumir una cantidad suficiente de agua al día, ya que favorece la función renal e intestinal. Disponer de una botella de agua en un lugar fresco y visible es la mejor forma de obligarse a tomar la cantidad necesaria. Siempre se puede sustituir o complementar con infusiones, zumos y caldos.
  • Los descansos, necesarios. Siempre que sea posible, es bueno hacer pequeños descansos de cinco minutos cada hora durante la jornada laboral para que ésta se desarrolle de una forma más relajada.
  • Al aire libre, mejor. Es una buena idea prolongar la actividad en el exterior mientras dure la luz solar, para facilitar la adaptación a la estación, así como tomar el aire y el sol. Hay que aprovechar las horas de luz natural para salir, lo que potenciará el optimismo.

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