El consumo moderado de vino reduce el riesgo coronario

Un estudio europeo ha demostrado su efecto antioxidante y antiinflamatorio

por hola.com

Si es usted de los que se toma una copita de vino tinto a diario puede sentirse contento, pues, una vez más, se acaba de demostrar que no sólo está disfrutando de un gran placer para el paladar, sino que, además, le está haciendo un favor a su salud. Hasta ahora, conocíamos los efectos positivos de su consumo, eso sí, con moderación, para nuestra salud. Y, además, ahora estas creencias, confirmadas ya por diferentes estudios, se han visto corroboradas de nuevo con la realización del Estudio europeo en humanos sobre vino y enfermedades cardiovasculares, llevado a cabo por el equipo del profesor Álvaro Urbano-Márquez, con el doctor Ramón Estruch Riba como investigador principal. Respaldado por el Hospital Clinic de Barcelona y por la Fundación para la Investigación del Vino y la Nutrición, ha contado con el apoyo del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, y fue precisamente en su sede donde se presentaron los resultados, en presencia de la ministra Elena Espinosa.

El objetivo de esta investigación era estudiar los mecanismos que intervienen en la reducción del riesgo coronario en los consumidores moderados de vino. Y se ha corroborado que el consumo moderado de vino, como bebida rica en polifenoles, tiene efectos positivos sobre la salud.

Pero, ¿por qué es un hábito tan saludable? La causa es que el vino ejerce un efecto protector sobre el sistema cardiovascular. Beber vino con moderación reduce la mortalidad por infarto y enfermedades cardiovasculares en general. Además, el vino es un poderoso antioxidante y antiinflamatorio, por lo que actúa como inhibidor en las primeras fases de la arterioesclerosis. El consumo moderado de alcohol reduce la incidencia de cardiopatía isquémica en un 10-30% en los sujetos normales y en un 30-40% en los pacientes con enfermedad coronaria. Asimismo, el consumo moderado de alcohol aumenta el HDL (o colesterol "bueno"), reduciendo el riesgo de cardiopatía coronaria en un 16,5%.

La conclusión es que tanto las bebidas alcohólicas sin polifenoles (por ejemplo la ginebra) como las ricas en polifenoles (por ejemplo el vino) tienen un efecto antiinflamatorio, pero, además, el vino tiene efectos adicionales que previenene la aparición y progresión de la arterioesclerosis.

Parte de este efecto es debido al alcohol (etanol) que contiene, pero otra parte es debida a los efectos antioxidantes, antiagregantes, plaquetarios, antitrombóticos y antiinflamatorios de los componentes no alcohólicos del vino, como los polifenoles.

En la presentación del estudio estaba presente la ministra de Sanidad, que ha señalado que si bien ya históricamente se han atribuido al vino beneficios importantes sobre la salud, se necesitaba un contraste empírico-científico como el que se ha realizado durante las investigaciones de este estudio europeo. El doctor Urbano, eso sí, incidió en que el vino es "a pesar de todo, una bebida alcohólica. Si se bebe en exceso, puede tener efectos peligrosos para el ser humano".

Activa las alertas de ¡HOLA! y entérate de todo antes que nadie