Unir esfuerzos frente a la diabetes

El 14 de noviembre se celebra el Día Mundial de esta enfermedad

por hola.com

Las personas con diabetes no pueden procesar la glucosa correctamente, padeciendo altos niveles de azúcar en la sangre. Esto puede degenerar en efectos a corto plazo, como desórdenes metabólicos, infecciones o pérdida de peso, pero también a largo plazo, mucho más graves, como enfermedades oculares, lesiones renales, nerviosas o enfermedades cardiovasculares.

La enfermedad del tipo 1 era mortal hasta que se descubrió la insulina en 1921, pero ahora se pueden paliar sus efectos con un correcto tratamiento. Uno de los problemas de la diabetes es su diagnóstico, pues casi la mitad de las personas que la tienen no lo sabe. Es fundamental, pues revisarse la vista con regularidad, medirse la tensión con frecuencia, comunicar al médico cualquier cambio en la visión, controlar el sobrepeso, evitar el tabaco, realizar ejercicio físico y llevar un programa de alimentación saludable. Una dieta ideal para un diabético debe ser baja en azúcares, rica en hidratos de carbono complejos (alubias y verduras), pobre en grasas y abundante en fibra, prescindiendo también de las bebidas alcohólicas.

Aunque pueda parecer una contradicción, está demostrado que las costumbres propias de los países más desarrollados han contribuido al aumento de la diabetes. Vivir más y mejor, tener más tiempo de ocio, llevar una vida sedentaria, una dieta poco saludable, engordar y envejecer son factores que contribuyen a aumentarla.

Es importante recordar que la progresión de la enfermedad va en aumento, dado que se prevé que en el 2025 la sufran unos 300 millones de personas. En España existen actualmente más de 2,5 millones de personas que sufren diabetes, y constituye la tercera causa de muerte en mujeres y la séptima en hombres. En el mundo se calcula que afecta aproximadamente a 170 millones de personas. La mitad de las personas que tienen diabetes no saben que la padecen. Y los pacientes que sufren esta enfermedad tienen una probabilidad cuatro veces superior a la de una persona sana de padecer una enfermedad cardiovascular. No hay que olvidar que, aunque la diabetes no tiene cura, el objetivo es hacer más fácil la vida al enfermo y, con un control correcto, hoy es posible.

Activa las alertas de ¡HOLA! y entérate de todo antes que nadie