En la cumbre de la aristocracia de la moda estadounidense, los Hilfiger representan el estilo, la esencia y la perdurabilidad en el tiempo. Hoy, en el exclusivo enclave de Palm Beach, en Florida, donde mansiones de tonos pastel bordean la costa, Tommy y Dee Hilfiger nos abren las puertas de su "palacio real" en Billionaires’Row, Coral House, una casa que supone una síntesis de todo lo que son, de todo lo que les gusta y, sobre todo, de todo lo que aman.
La pareja, casada desde diciembre de 2008, comparte la pasión por el diseño. Tommy, de 74 años, fundó su marca global homónima, mientras que la exmodelo Dee, de 58, tiene su propia línea de artículos para el hogar, Mrs. H. También es directora creativa y copropietaria de la marca de accesorios Judith Leiber, que ha lanzado colaboraciones con Katy Perry y el "clan" de las Kardashian-Jenner.
"Todo un desafío", así califica el diseñador la transformación que le ha ocupado tres años de su vida para que su casa, construida en 1972, luzca ahora así de espectacular
Tommy y Dee se conocieron en 2005, en Saint-Tropez, a través de amigos en común. De una amistad inicial nació un noviazgo a distancia y, tres años después, pasaron por el altar.
Juntos, hoy comparten siete hijos: los cuatro de Tommy de su matrimonio anterior —entre ellos, Ally, popular gracias a las serie de MTV Rich Girls—, los dos hijos de Dee (Julian y Alex), de su primer matrimonio con el tenista italiano Gianni Ocleppo, y su hijo en común, Sebastian, de 16 años.
La pareja se introdujo en el mundo de la decoración antes incluso de casarse, diseñando un espectacular dúplex en el Hotel Plaza de la Quinta Avenida, en Manhattan. Aquella primera incursión les inspiró a seguir renovando más propiedades hasta que, en 2021, tras la venta de diferentes inmuebles, abrieron en Palm Beach un nuevo capítulo de sus vidas con la compra de Coral House, la casa que tienen delante y que es fruto de una larga y ardua búsqueda. Esta, dicen, ha sido la más difícil de todas sus remodelaciones. Tres años han tardado en completarla. "Todo un desafío", dice Tommy.
"La gente, quizás, imagina que vivimos en casas rojas, blancas y azules, ¡pero no es así!", nos cuenta entre risas Dee. Tommy apunta: "Todos nuestros hogares se caracterizan por un diseño audaz, que combina arte con nuestro estilo personal"
Y es que, si bien durante todos estos años su vida ha tenido distintos escenarios —desde los rascacielos de Manhattan a las playas de Mustique, los castaños de Connecticut y las palmeras de Miami—, Coral House supone un compendio de los aciertos decorativos que lograron en cada una de ellas y, por ende, de lo mejor de su universo estético. Tanto es así que consideran que por fin han encontrado la que es y será su residencia principal. Aquí nos abren sus puertas y, de paso, su corazón.
Túnel subterráneo
Coral House se construyó en 1972, a cargo del renombrado arquitecto John L. Volk, y en su día perteneció al magnate británico canadiense de los medios Conrad Black.
"Cada una de nuestras casas representa un momento distinto de nuestras vidas, y eso se refleja en su diseño. Depende de su ubicación, pero también de la etapa de vida en la que estemos", dice Hilfiger
Actualmente, la casa cuenta con fachadas de piedra coralina, ventanas arqueadas y vistas panorámicas tanto al océano Atlántico como al canal intracostero. Incluso, con un túnel subterráneo que conecta el jardín con la playa.
En el interior, el estilo característico de Tommy —el clásico estadounidense— es el hilo conductor del mobiliario y distribución de la casa, complementado con obras de arte de primer orden (y genuinamente pop) de Andy Warhol y Jean-Michel Basquiat. "Queríamos que nuestro hogar se sintiera tranquilo, pero con mucha personalidad", dice Dee.
"Es un lugar donde puedes arreglarte o, simplemente, quitarte los zapatos y relajarte en familia". Tanto es así que Coral House se ha convertido en su residencia principal, y nuestra anfitriona espera que siga siéndolo por mucho tiempo aún: "¡No estoy preparada para mudarme otra vez!", bromea.
"Lo que convierte una casa en un hogar es la familia", nos dice Tommy Hilfiger, gurú del estilo clásico americano y de su mujer: "Siempre ha estado a la vanguardia y es igual de innovador con todo"
¿Qué os atrajo de Coral House?
DEE.—Antes teníamos una casa en Golden Beach, Miami, pero siempre consideré Connecticut como mi verdadero hogar, allí fue donde creció nuestro hijo Sebastian. Pero vendimos nuestras casas en Connecticut y Miami y, al buscar en Palm Beach, quería combinar los elementos favoritos que tenía de ambas. Nuestra casa en Miami, por ejemplo, tenía una playa preciosa, pero aquí era difícil encontrarla, además, con piscina infinity frente al mar, porque suelen hacerlas detrás de las casas.
Tommy.—Aprendimos rápido que hay elementos "nuevos" a tener en cuenta, como el hecho de que no se puede iluminar el mar de noche por las tortugas marinas.
¿Qué os motiva para decantaros por un estilo u otro?
D.—Cada casa representa un momento distinto de nuestras vidas, y eso se refleja en su diseño. Depende del estilo de la casa, de su ubicación y de la etapa de vida en la que estemos. Hemos trabajado con la diseñadora Cindy Rinfret en 18 encargos, incluyendo nuestras casas en Connecticut y Aspen, y confiamos plenamente en su asesoría. De esta casa, estamos especialmente satisfechos del Coral Bar, una de las habitaciones que más usamos y que está entre nuestros favoritos. Con sus paredes lacadas en coral y molduras de bambú.
T.—Hay muchos detalles únicos. Los tocadores separados, por ejemplo, con las paredes cubiertas con mosaicos de concha, que son obra de una artista local.
Combináis tendencias, estilos, corrientes… a veces contrapuestas, pero ¡funcionan! ¿Existiría un tratado sobre "la buena decoración, según los Hilfiger"?
D.—Existe un libro, Hilfiger Homes, que invita a los lectores a conocer siete de nuestras residencias… Porque la gente, quizás, imagina que vivimos en casas rojas, blancas y azules, ¡pero no es así! (Risas).
¿Siempre estáis de acuerdo en cómo debe ser cada casa?
T.—No discutimos. Tal vez, después de tantos años juntos, hemos desarrollado el mismo gusto. Eso hace que decorar sea mucho más fácil. Todos nuestros hogares se caracterizan por un diseño audaz, que combina elementos arquitectónicos existentes con arte y objetos que responden a nuestro estilo personal.
D.—Yo confío siempre en el gusto de Tommy, ya sea en casa o en la moda. Siempre ha estado a la vanguardia y es igual de innovador con todo.
¿Cuál es el secreto del éxito de vuestro matrimonio?
D.—Definitivamente, el respeto, y también el sentido del humor. El amor, por supuesto, viene primero. Y tener gustos similares ¡tampoco está de más!
¿Cómo es un día perfecto en Palm Beach?
D.—Nos encanta disfrutar del sol de Florida. Tommy y yo solemos pasear por el Lake Trail o por la playa, jugar al tenis o montar en bicicleta. Eso nos calma y nos carga las pilas al mismo tiempo. También nos gusta almorzar al aire libre en Worth Avenue.
Dee, vienes de un entorno multicultural. ¿Influye eso en tu forma de entender la decoración?
D.—Por supuesto. Mi padre es turco y mi madre, de Birmingham, y eso me marcó mucho. Crecí en un pequeño pueblo de Ohio en los años sesenta, donde no había tanta diversidad. Tener contacto con distintas culturas te abre la mente, te enriquece y nutre tu creatividad.
Warhol, Picasso y Tom Ford
Vuestra casa está llena de arte. ¿Cómo elegís las piezas?
D.—Coleccionando a lo largo de los años: compramos, vendemos, volvemos a comprar… A veces, en subastas; otras, en galerías o ferias.
T.—Compramos nuestro Picasso (Mousquetaire aux oiseaux) un año antes de mudarnos, pensando exactamente en colocarlo donde está ahora, en la sala. Una de mis piezas favoritas es un Shyglo neón que Dee me regaló y tengo en mi despacho.
D.—Un conjunto de Flowers (1964) de Warhol alegra las paredes de la logia superior. Es una pasión divertida y, por suerte, solemos coincidir en gustos… la mayoría de las veces. La única pieza que me causó duda fue un autorretrato serigrafiado de Warhol que Tommy compró y colgó en la entrada. Al principio me parecía aterrador, pero acepté probar y, con el tiempo, ¡me terminó encantando!
¿Cómo mantenéis unida a la familia?
T.—Lo que convierte una casa en un hogar es la familia.
D.—Para nosotros, cenar en familia es fundamental. Soy muy estricta con que los teléfonos queden fuera de la mesa. Es el único momento en el que realmente podemos relajarnos, conversar y disfrutar juntos sin distracciones.
"Nos encanta disfrutar del sol de Florida. Tommy y yo solemos pasear por la playa, jugar al tenis o montar en bicicleta. Eso nos calma y nos carga las pilas", nos dice Dee
Soléis recibir a vecinos como Tom Ford. ¿Consejos para ser buenos anfitriones?
T.—¡Buena energía, buena música y gente fabulosa!
D.—Lo más importante es mezclar a los invitados. Ser organizada también ayuda: tenemos una sala entera dedicada a la vajilla y cubertería. Tengo mi colección de porcelana y cubiertos de nácar, imprescindibles en Palm Beach, además de piezas de Mrs. H. Soy un poco maniática con la limpieza, así que no me gusta que entren con zapatos en casa, especialmente porque tenemos alfombras claras, ¡aunque para las fiestas hacemos excepciones!
Sois conocidos por vuestra filantropía, ¿a qué causas os sentís más unidos?
D.—Entre Tommy y yo tenemos tres hijos con necesidades especiales dentro del espectro autista. Eso fue algo que nos unió desde el principio y motiva nuestra labor. Tommy forma parte de la junta de Next for Autism, una organización que apoya la transición a la vida adulta de personas autistas cuando dejan de recibir cobertura infantil. Ayudar a las familias a navegar por esa etapa nos inspira.

































