Prepárate para empapelar las habitaciones

Te indicamos, paso a paso, qué debes hacer para preparar las paredes de tu casa para un empapelado perfecto

Por hola.com

Aunque para muchos una pared empapelada pueda parecer más apropiada para un capítulo de ‘Cuéntame cómo pasó’ que para una habitación del siglo XXI, lo cierto es que el papel sigue siendo un material al que recurren múltiples decoradores, si no para decorar una habitación o una sala entera, al menos sí para utilizarlo en una parte de la misma.

Antes de empezar a empapelar resulta imprescindible que retiremos tantos muebles como nos sea posible. Asimismo, habrá que quitar cortinas, estores, estanterías y todos los objetos que cuelgan de las paredes, incluidos cuadros y espejos.
Si se tiene espacio suficiente, lo ideal es agrupar todos los muebles restantes en el centro de la habitación y cubrirlos, al igual que el suelo, con sábanas guardapolvos -nunca con sábanas de politeno, ya que resbalan cuando están mojadas-. Por su parte, los ganchos que estén clavados en las paredes y los apliques eléctricos deberán dejarse en su lugar.

Acondicionar las superficies
Siempre hay que empapelar sobre una superficie lisa. Si están en buen estado, la mayoría de revestimientos antiguos también podrán empapelarse, pero conviene quitar todos los papeles repujados, lavables y metalizados.
Por su parte, las superficies recién enyesadas deberán estar completamente secas –el secado puede prolongarse durante semanas- antes de aplicar el apresto y el papel. En este sentido, conviene recubrir con masilla todas las grietas y agujeros que pudiesen existir.

Las superficies pintadas deben lavarse con jabón de azúcar y, si son brillantes, lijarse. Asimismo, la pintura cuarteada deberá ser sellada con un imprimador al aceite. Finalmente, será conveniente aplicar el apresto antes que el papel y, si deseamos obtener un acabado perfecto, situar primero un papel de forro.

Quitar el papel viejo
Existen varias alternativas para retirar el papel viejo de una superficie:
1- Manualmente: Lo primero es burilar el papel viejo con el canto afilado de una rasqueta; a continuación, deberás humedecerlo con una esponja bañada en agua tibia; y, por último, quitar totalmente el papel con una rasqueta procurando no mellar la pared.
2- Con un quitapapeles de vapor: Se trata de una solución rápida para quitar grandes áreas de papel viejo. El método de uso es fácil: se posa esta herramienta sobre la superficie y a continuación se arranca el papel levantado con una rasqueta.

Una vez realizado cualquiera de los dos pasos anteriores, prepararemos la superficie para ser nuevamente empapelada del modo siguiente:
1- Quitar el papel vinílico: Antes de volver a empapelar una superficie, el papel vinílico y el papel lavable deben eliminarse, algo que no resulta especialmente difícil ya que son materiales muy fáciles de arrancar.

2- Aprestar: La superficie aprestada debe encontrarse limpia, lisa y seca. El apresto reducirá el grado de absorción y facilitará considerablemente el empapelado.