'Tips' de nutrición: ¿en qué conviene fijarse a la hora de leer la etiqueta de los alimentos?

Entre productos similares es aconsejable apostar por el más interesante desde el punto de vista nutricional

por hola.com

A la hora de hacer la compra, la mayor parte de las veces optamos por un producto u otro de manera rutinaria sin prestar demasiada atención al etiquetado. Algo muy poco recomendable. No quiere decir que haya que ‘obsesionarse’ con los cálculos, ni pretender componer una dieta saludable haciendo uso del etiquetado nutricional, pero sí que es importante conocer lo que se consume para, en caso necesario, poder corregir ciertas pautas de alimentación.



El objetivo es que nuestra dieta sea variada y equilibrada. Esto supone, de forma aproximada, 110 g diarios de proteínas, 300 g de hidratos de carbono y unos 100 g de grasas. Además es aconsejable un consumo de 30 g diarios de fibra junto con las vitaminas y minerales necesarios.

Con el fin de acercarse lo más posible a estas recomendaciones, leer las etiquetas de los alimentos puede servirnos de gran ayuda. Así, entre productos más o menos similares, será aconsejable optar siempre por el más interesante desde el punto de vista nutritivo. Estas son algunas pistas para conseguirlo, que nos llegan de la mano de la ‘Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria’:

-Cereales: cuanto menos azúcar simple (glucosa o sacarosa) mejor. 

-Bollería y galletas: son preferibles las que contienen menos grasas. Evita 'grasas animales' y 'grasas vegetales'. Mejor con aceite de oliva o girasol.

-Bebidas refrescantes: cuanto menos azúcar simple mejor.

-Leche: fíjate en la grasa (hay un gran diferencia entre la leche entera, semidesnatada y desnatada) y la riqueza en calcio (puede ser una forma de aportar una cantidad mayor de este mineral en tu dieta si así te lo recomienda el médico).

-Carne: escoge las carnes magras (pollo, pavo, conejo...) que tengan menos grasa y menos sal.

-Sopas de sobre: escoge las que incluyan menos sal y las más ricas en proteínas.

-Platos preparados: los más recomendables serán los más pobres en grasa, con menos sal y más ricos en proteínas.

-En general, opta siempre por los alimentos con menos aditivos y colorantes.


Un último consejo: es importante consultar siempre al médico en caso de tener cualquier duda sobre tu alimentación, ya sea con motivo de intolerancias o alergias, o en caso de requerir una dieta especial debido a dolencias como hipertensión, colesterol elevado, diabetes, etc.


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