¿Comer fuera de casa y alimentarse de forma sana? ¡Es posible!

A veces parecen conceptos algo incompatibles. Sin embargo, no tienen por qué serlo. Te contamos cómo conseguirlo.

por hola.com

Por distintos motivos, principalmente laborales, hay muchas personas obligadas a menudo a comer fuera de casa. Para que esto no se redunde en una alimentación poco equilibrada es fundamental elegir de manera apropiada los platos que se consumirán. En este sentido, estos son algunos consejos que la EUFIC (Consejo Europeo de Información sobre la Alimentación) propone:

  • Cuando se sale a comer fuera, el hecho de pagar por la comida puede llevarte a querer terminar lo que tengas en el plato. Sin embargo, es importante acostumbrarse a notar cuándo se ha comido suficiente y dejar lo que no se quiera. Por eso es mejor pedir menos y, si de forma posterior se desea, pedir más dado el caso.
  • Todos deberíamos tratar de tomar al menos 5 raciones de fruta y verdura al día, así que, al comer fuera, asegúrate de tenerlo en cuenta. Puedes encontrar verduras en sopas, ensaladas y guarniciones; inclúyelas en tu elección. Si vas a tomar postre, ¿por qué no elegir uno con fruta? Los zumos y batidos naturales de frutas también pueden contribuir a ‘la cuenta’ total.
  • La carne roja, como la de vaca o cordero, es una buena fuente de hierro, al igual que el pato y la caza. Sin embargo, todos estos tipos de carne pueden ser muy grasos, por lo que es mejor elegir cortes poco grasos, pedir la carne a la plancha o asada. Hoy en día, el cerdo se cría para que su carne sea magra, y el pollo y el pavo son carnes poco grasas de por sí.
  • El pescado es una buena opción. Puedes alternar el pescado azul -salmón, sardinas, atún y caballa-, rico en ácidos grasos Omega 3, con el pescado blanco como la merluza o el bacalao. Lo ideal es que esté cocinado a la plancha o al horno.
  • Si pides patatas, mejor hervidas que fritas.
  • En cuanto a las salsas para la pasta, son mejores las que tienen una base de tomate que las que contienen nata.
  • Opta por el pan, el arroz y la pasta integrales, que contienen más fibra y nutrientes que los productos refinados.
  • Prueba siempre la comida antes de añadir sal u otros condimentos, ya que el cocinero ya habrá condimentado los platos. Pide las salsas por separado; así podrás tomar sólo la cantidad que desees. Para las ensaladas, elige aliños con aceite de oliva, rico en ácidos grasos mono y poliinsaturados beneficiosos, en lugar de mayonesa u otros aliños cremosos.
  • Los huevos y los productos lácteos como el queso, la leche y el yogur son muy nutritivos; sin embargo, al igual que la carne, es mejor consumirlos en pequeñas cantidades. Si te preocupa tu ingesta de grasa, puedes elegir productos lácteos desnatados.
  • Las legumbres (garbanzos, alubias, y lentejas) suelen ser ingredientes de sopas y potajes tradicionales, así que, ¿por qué no pedir estos platos al comer fuera? Las legumbres son un excelente componente de la dieta porque, además de aportar fibra, nos hacen sentirnos llenos más tiempo porque se digieren lentamente.
  • El factor ‘ocasión especial’: si uno come fuera de casa regularmente por necesidad, no puede seguir considerándolo algo especial, y es más sensato pensar en la salud al mirar la carta.
  • En resumen: el mensaje clave es mucha variedad, cada cosa con moderación y… ¡disfrutar de la comida!

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