‘Tips’ prácticos para ordenar tu despensa y tu nevera

‘Tips’ prácticos para ordenar tu despensa y tu nevera

Este simple gesto puede ser mucho más útil de lo que pensamos a la hora de evitar el desperdicio de alimentos (y, con ello, de dinero)

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Hay cosas para las que parece que uno nunca tiene tiempo. Ponerse a ordenar la nevera de la cocina o los armarios donde almacenamos los alimentos podría formar parte perfectamente de esa lista… Sin embargo, las circunstancias tan excepcionales que estamos viviendo estos días hacen que ahora sí podamos dedicarnos a algunas de esas actividades que siempre íbamos dejando ‘para otro día’… Entre ellas, la de poner orden en casa, es una de las más recurrentes. Así que desde ¡HOLA! Cocina hemos pensado que quizá os vengan bien algunos tips si os animáis a organizar aquellos espacios de la cocina donde guardamos la comida. Esto es, el frigorífico y la despensa. ¡Comenzamos por ésta última!

LA DESPENSA

  • Lo primero que debes hacer es retirar todos los productos y aprovechar para limpiar bien en interior de los armarios.
  • Deshazte de todo aquello que esté caducado. Si llevas tiempo sin organizar la despensa, te sorprenderá la cantidad de productos que terminan en la basura…
  • Una vez hayas revisado todas las fechas de caducidad, coloca siempre lo más antiguo delante, y lo que caduca más tarde (lo último que has comprado), detrás.
  • Los productos de primera necesidad o que consumes con más frecuencia colócalos de forma bien visible, al alcance de la mano, y deja las filas de detrás para aquellos que usas de forma menos habitual.
  • Una buena idea consiste en organizar los productos por grupos: todas las conservas de pescado juntas, las de legumbres, las de verduras…
  • Si tienes en casa botes y tarros herméticos de vidrio no dudes en darles uso para el almacenamiento de alimento. Tu despensa será no solo más bonita sino también sostenible (di adiós a todos esos paquetes de plástico cerrados con pinzas…).
  • Recuerda que el lugar donde almacenamos los alimentos debe cumplir unos requisitos mínimos (si no es así, quizá debas buscar otra zona de almacenamiento). Los más importantes: debe ser un espacio lo suficientemente amplio que permita tener los productos en orden y a la vista;  debe ser un lugar fresco y seco, lejos de focos de calor y luz, con una ventilación adecuada; debe ser un sitio de fácil limpieza y desinfección para garantizar la menor contaminación de productos; si la despensa se sitúa en un armario, éste deberá disponer de puertas que protejan los alimentos del exterior…
  • Parece una obviedad, pare en la despensa solo podremos guardar alimentos que puedan conservarse a temperatura ambiente (legumbres, cereales y derivados, azúcar, sal, café, cacao, especias, aceite, etc). Por ejemplo, las semiconservas y algunos envasados al vacío (fiambres, ahumados...) necesitan temperaturas de refrigeración para su conservación. La leche, una ver abierta, siempre en la nevera.
  • Es importantísimo tener en cuenta que en  los armarios donde almacenamos la comida, solo debe haber eso: comida. Nada de productos de limpieza o de otra naturaleza que puedan contaminarlos.

LA NEVERA

Un armario refrigerado. Sería una forma muy simple de definir este electrodoméstico que todos tenemos en nuestra cocina, y que tanto nos facilita la vida. Sin embargo, una nevera es mucho más que eso: no debemos olvidar que cada zona ha sido diseñada específicamente para albergar unos alimentos u otros. Así que, ahora que disponemos de más tiempo en casa, puede ser un buen momento para, primero sacar todos los alimentos y limpiar bien el interior y las baldas, y después, colocar toda nuestra comida de forma adecuada. No es un capricho: esto ayudará a optimizar los alimentos, que duren más (de forma que no tengamos que tirarlos antes de tiempo: alimentos a la basura, dinero a la basura). ¿Y cómo ha de ser ese orden? Aquí algunas pistas:

  • La mayoría de las neveras tienen habilitados unos cajones para las verduras y frutas. No es algo casual. En ellos, este tipo de alimentos mantienen su humedad y se conservan mejor. Eso sí, mejor guárdalos sin bolsas.
  • Las carnes y pescados son los alimentos que requieren temperaturas más bajas para su conservación. Por ello, deberás colocarlos en la parte más fría de tu nevera, esto es, en su parte inferior. Guárdalos bien envueltos (es importante evitar posibles goteos) y sepáralos del resto de alimentos para evitar cualquier posibilidad de contaminación cruzada.
  • En la parte central de la nevera puedes colocar los embutidos, yogures, quesos y, en general, alimentos que no necesiten temperaturas tan bajas como carnes y pescados.
  • La parte superior la puedes reservar para alimentos que necesitan menos frío como productos ya cocinados.
  • Tampoco es arbitrario el espacio dedicado a los huevos en la puerta de la nevera. Se trata de un lugar fresco pero sin un frío excesivo, que podría congelarlos. En la puerta también puedes colocar productos como mantequillas, salsas, bricks (leche, bebidas vegetales, gazpachos)…

  • Recuerda que, aunque el frigorífico puede ser muy útil para la conservación de determinados alimentos, hay otros a los que el frío no les viene bien y que, sin embargo, a veces vemos en las neveras. Caso, por ejemplo, de productos como patatas, cebollas, aguacates, cítricos, plátanos, tomates…
  • Por supuesto, nunca meteremos tampoco en la nevera alimentos cocinados que no hayan terminado de enfriarse. Ni siquiera en la parte menos fría de la nevera. ¿El motivo? Si introduces preparaciones o productos en caliente, la nevera aumentará de temperatura y tendrá que ‘trabajar’ más. Sin olvidar que, si se trata de mucha cantidad, la refrigeración no tendrá tiempo de actuar de forma eficaz, con la posibilidad de que se creen bacterias. Lo mismo ocurre, por cierto, si lo que vamos a hacer es congelar la comida previamente cocinada (aquí algunos tips relacionados con el uso del congelador). 

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