'Tips' de cocina: Y este queso… ¿con qué vino va mejor?

Aunque el primer criterio debe ser siempre el gusto personal, hay una serie de recomendaciones que nos harán sacar el máximo partido a este delicioso maridaje

por hola.com

Siempre que hablamos de maridajes en cocina, sea cual sea éste, decimos lo mismo: lo mejor es olvidarse de las reglas ‘encorsetadas’ y estar abierto a descubrir nuevas posibilidades. Con el queso ocurre lo mismo: no existe ninguna regla impositiva porque, al fin y al cabo, lo que debe primar es el disfrute personal. Además, en este tipo de cuestiones no se suele tener en cuenta que tanto el vino como el queso son productos vivos que evolucionan con el tiempo (especialmente el queso).


Aun así, también es cierto que existen una serie de recomendaciones a las que te puedes ‘aferrar’ en caso de duda. Te proponemos a continuación algunos de estos consejos, de la mano del Ministerio de Agricultura y Alimentación:

-Una de las primeras reglas es que los aromas y sabores de ambos (queso y vino) deben estar al mismo nivel, a fin de evitar que ninguno enmascare el sabor del otro.

-El clásico ejemplo de tomar vino tinto con el queso todavía está muy arraigado en nuestra sociedad, cuando, en general, los vinos blancos armonizan mejor, no resaltan tanto los taninos y suelen ser más delicados en boca, si bien es verdad que los tintos actuales son más equilibrados y con más fructuosidad, por lo que muchos de ellos combinan perfectamente con los quesos.

-Por supuesto que ante todo están los gustos personales, pero siempre hay que estar abierto a otras alternativas donde la curiosidad y la búsqueda personal nos pueden aportar numerosas pistas cara a mejorar nuestra sensibilidad gastronómica.

-Combinar vinos y quesos de la misma región supone frecuentemente un acierto pues el territorio y la cultura gastronómica común a ambos, contribuye a que los sabores se complementen.

ALGUNAS PISTAS DE MARIDAJE:

-Vinos blancos jóvenes o tintos ligeros, con quesos de vaca de media curación.

-Vinos blancos jóvenes bastante aromáticos, con quesos de cabra de tipo láctico.

-Blancos fermentados en barrica y tintos con poca madera, con quesos de oveja curados.

-Finos, amontillados y palos cortados casan estupendamente con los quesos de leche cruda de larga maduración. Fino o una manzanilla pasada para un queso de cabra de pasta semidura (Ibores, Majorero, etc.).

-Los vinos espumosos (cavas) son un perfecto comodín para la tabla de quesos pues el carbónico limpia la grasa y deja la boca limpia.

-Los vinos dulces de postre son los que mejor 'cortejan' a los quesos azules (Cabrales, Valdeón, Picón Bejes-Tresviso) pues el contraste del picante del queso y el dulzor del vino crean una verdadera armonía gustativa en la que el vino 'limpia' la agresividad del queso, dejando la boca sedosa, melosa y aterciopelada.

-Si nos atrevemos, podemos degustar nuestra tabla con cerveza: pilsen, de trigo, tostada, negra, de alta fermentación, etc

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