Recetas originales: un postre… ¡de color azul!

El uso en cocina del 'Curaçao' (licor de origen caribeño) aporta a las recetas una gran dosis de vistosidad. Te ofrecemos un ejemplo, perfecto para los más golosos.

por hola.com

Principios del siglo XVI. Los españoles llegan a la isla de Curaçao, al sur del mar Caribe. En su deseo de llevar hasta allí la producción de naranjas, realizan cientos de plantaciones de esta fruta. Sin embargo, el suelo árido y la escasa pluviosidad de la isla hacen que no se den las condiciones óptimas para el crecimiento de dicho cítrico. ¿El resultado? Una fruta más agria, conocida como naranja lahara. 

 

Y una vez más en la historia de la gastronomía, el factor accidental hace aparición en escena. De manera fortuita, se descubre que la corteza de esas naranjas (demasiado amargas para el consumo) cuando es secada al sol produce un aceite aromático que, macerado en alcohol, agua y especias, da lugar a un peculiar licor que hoy conocemos como Curaçao.

Una bebida con una graduación alcohólica puede oscilar entre los 20 y los 40 grados (los hay más dulces y más secos) y que en la actualidad se presenta en distintas variedades de color artificial. Entre ellas, la más conocida es el ‘Blue Curaçao’, cuyo uso está bastante extendido en el mundo de la coctelería ya que ofrece resultados realmente vistosos.

Nosotros queremos hoy ‘trasladar’ este licor azul al mundo de los dulces para proponerte un postre realmente original y sencillo, cuyo intenso color dejará a tus invitados con la boca abierta. Toma nota del sencillísimo modo elaboración, no sin antes apuntar los ingredientes necesarios: ½ litro de jarabe de azúcar, 1 dl de Curaçao azul y 6 hojas de gelatina.

ELABORACIÓN:

-Poner el jarabe a hervir junto al Curaçao y fundir en él las hojas de gelatina previamente hidratadas en agua fría.

-Dejar reposar en un molde rectangular.

-Cortar en cuadrados como si fueran teselas.

-Servir en un plato separadas a modo de mosaico.

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