El 'arte' de conseguir alimentos crujientes y jugosos al mismo tiempo

La técnica del salteado no entraña gran dificultad, pero para obtener los mejores resultados es preciso tener en cuenta un serie de consejos. Te los contamos.

by hola.com

Verduras y hortalizas, pescado, carnes rojas o blancas, setas... el abanico de alimentos que se pueden emplear para hacer un salteado es amplísimo. Y, aunque pueda parecer muy sencillo (tan fácil como echar los productos en una sartén y esperar a que se hagan) lo cierto es que es recomendable seguir una serie de consejos para obtener un resultado perfecto, esto es: alimentos crujientes y dorados por fuera, pero jugosos por dentro.

Así, deberemos utilizar una sartén antiadherente grande y con mango largo para poder ‘remover’ enérgicamente y con frecuencia los alimentos. Estos se harán con un poco de aceite a fuego bastante fuerte y sin tapar. Esto implica controlar la cocción constantemente para que no se quemen. Además, es recomendable utilizar alimentos más bien pequeños o bastante troceados y, en el caso de las carnes blancas y pescados, una buena opción consiste en empanarlos para obtener una coloración uniforme y la formación de una capa fina que conserve los jugos en el interior de cada pieza. Estos salteados se podrán consumir directamente o bien utilizar como parte de otra receta o como guarnición. He aquí algunos ejemplos.

Arroz salteado con verduras

Salteado de verduras con sésamo

Salteado de secreto ibérico con apio

Arroz salteado con verduras y langostinos

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