El Príncipe ha elegido los muebles del comedor de sus abuelos, los condes de Barcelona, que les acompañaron a lo largo del exilio y que han permanecido en la casa de Puerta de Hierro
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Se llevará, en primer lugar, a su perro Puhskin, un Schnauzer de color negro, que es su sombra



17 JUNIO 2002
Después de ocuparse, personalmente de hacer una pequeña selección entre lo heredado y lo que Patrimonio nacional le ha ofrecido, el Príncipe ha elegido los muebles del comedor de sus abuelos, los condes de Barcelona, que les acompañaron a lo largo del exilio y que han permanecido en la casa de Puerta de Hierro –el Rey y sus hermanas, las infantas Margarita y Pilar, han vendido recientemente esta propiedad- hasta hace algunos meses; alfombras de la Real Fábrica; lámparas de cristal de La Granja; relojes; platería; porcelana del Buen Retiro y, por supuesto, todos sus enseres personales.

Su perro Puhskin
Por supuesto, y en primer lugar, a su perro Puhskin -siempre pegado a sus pantalones-, un Schnauzer de color negro, que es su sombra. Sus peluches –los conserva desde niño- y la carpeta de caricaturas que han salido de él, a lo largo de los años, en los medios de comunicación. Su escritorio inglés, el retrato de su padre y el de su abuelo, sus plumas, sus cuadernos de anillas, sus abrecartas, los libros dedicados, las fotografías personales y familiares, sus CD preferidos, la Cruz del Principado de Asturias, la ranita de porcelana, el heliógrafo, la pala –símbolo de poder- que le regaló un indígena de la Isla de Pascua, su primer telescopio y otros recuerdos de viaje.

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