Hogar, perfumado hogar

Velas, 'sprays', incienso... Cada vez hay más opciones para llenar la casa de aroma

por hola.com

La magia del perfume ha llegado a casa. Ha entrado, y parece que para quedarse. El aroma se ha convertido en parte de la decoración, uno de los muchos elementos que conforman un ambiente, una forma de personalizar y dar calidez al entorno. Y es que frente a esa costumbre, felizmente obsoleta, de atacar al pobre e indefenso aire de las habitaciones con ambientadores tan artificiales como agresivos para intentar tapar los olores desagradables, se ha impuesto una nueva cultura del aroma. Se busca realzar la personalidad del hogar, e incluso de cada estancia.

Un ambientador nunca debe usarse para tapar otro olor, como el de la comida, ya que generalmente no hacen más que sumarse ambos con resultados bastante mareantes. Es preferible ventilar adecuadamente la estancia.

Además, los lugares de descanso deben realzarse con aromas relajantes. Por ejemplo, en el dormitorio se recomiendan notas de lavanda o camomila para potenciar la relajación, o notas exóticas y voluptuosas como el jazmín para destacar su lado más sensual. En las áreas de trabajo se recomiendan aromas estimulantes como la bergamota, el limón o el eucalipto.

Los comedores, por su parte no deben perfumarse antes de disfrutar de una comida. El aroma podría empañar o incluso estropear el placer culinario, ya que la gastronomía ha de apreciarse con los cinco sentidos, ¡incluyendo el del olfato! Y otro consejo: evite perfumar las estancias si en ellas van a estar mujeres embarazadas o bebés, más sensibles a los olores.

Las velas perfumadas son las principales responsables de la pasión por los aromas de casa, ya que combinan magia, perfume, luz y belleza. Pero aunque parezca una obviedad, nunca, nunca, nunca, deje una vela desatendida o sin vigilar: en Estados Unidos se ha constatado un aumento de los incendios domésticos directamente relacionado con la moda de las velas; no hay olor por el que valga la pena salir ardiendo. Para aprovechar al máximo la vida de la vela, no corte la mecha y déjela arder en un lugar sin corrientes de aire, para que se consuma por igual.

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