Historia del perfume: la era de Napoleón

Comienzan a sonar los primeros grandes nombres de la perfumería

por hola.com

Así se llegó a la Revolución Francesa, que volvió a suponer un claro paréntesis en la demanda de perfumes. La Revolución significó, como casi siempre, ruptura, y el objetivo era acabar con todo lo que podía recordar a la Corte de Luis XVI. Pero ello no significa que durante la revolución los aromas desaparecieran, es más, se crearon perfumes con nombres como "perfume a la guillotina", "a la Nación".

Con la llegada de Napoleón, la industria del perfume revivió. Se dice que incluso el propio emperador tenía incluso un aroma favorito: la Eau de Cologne de Jean-Marie Farina. Además, disfrutaba de baños aromáticos, que tomaba con un jabón perfumado que pronto se popularizó entre el ejército. Las damas de la corte bañaban sus cuerpos en leche aromatizada con lavanda y otros ingredientes deliciosos; y también se pusieron de moda las sales perfumadas.

La alta sociedad siguió usando delicados perfumes, sobre todo a raíz de 1848. Así, el perfume de moda en la época de Napoleón III era el Agua Imperial, elaborada por Pierre-François Guerlain a petición de la emperatriz Eugenia. Es tal vez el más claro antecedente de los actuales perfumes unisex. Su nombre tal vez le suene, y es que, obtuvo un éxito tan profundo que aún hoy sigue produciéndose, aunque en cantidades limitadas. La casa Guerlain ya comenzaba a crear auténticas leyendas.

Y junto a todas estas anécdotas de la particular historia del aroma, no hay que olvidar que, poco a poco, el perfume se convertía en un importante negocio, tomando pronto tintes industriales. Tanto, que se comenzaron a elaborar las primeras esencias sintéticas. El primer perfume que usó estas sustancias y que fue comercializado fue Fougère Royal, creado en 1882. Se dieron además los primeros pasos en el uso de los aldehidos, sustancias potenciadoras del aroma natural (la primera que los usó fue el mítico Chanel Nº 5). Además, comenzaban ya a sonar los grandes nombres de la perfumería, como Eugène Rimmel.

Los envases de los perfumes se convirtieron en auténticas obras de arte e incluso se comenzó a contar con decoradores para realizar los envases. La unión más célebre sigue siendo, a día de hoy, la del perfumista François Coty y del vidriero René Lalique. Y así se llegó a las puertas del siglo XX.

Activa las alertas de ¡HOLA! y entérate de todo antes que nadie