Adiós a la piel de naranja (I)

por hola.com

La celulitis es un duro enemigo. Frecuente entre prácticamente casi todas las mujeres, difícil de erradicar y tozuda, la piel de naranja es un problema muy común que se hace especialmente patente con la llegada del buen tiempo, cuando se acerca el momento de mostrar el cuerpo.

En contra de lo que se cree, la celulitis no está unida a la obesidad, aunque a menudo sean compañeras, ya que se puede observar incluso en mujeres muy delgadas. Este fenómeno está unido a factores hormonales, genéticos y de estilo de vida, más que al exceso de peso, aunque éste sea un agravante.

La celulitis es la consecuencia de varios factores, que se alían en un círculo vicioso. En primer lugar, se produce una mala circulación, que se traduce en una eliminación deficiente de desechos y de agua. Entre cada célula grasa (es decir, los adipocitos), se estancan las toxinas y se comprimen los capilares, lo que agrava el problema de la circulación.

Este "atasco" altera las fibras de colágeno y elastina que, cuando están en buen estado, forman una red que da firmeza a la piel, y en vez de formar una cuadrícula regular, pierden su forma y forman un apelotonamiento de los adipocitos. El resultado es que las células grasas, en vez de estar dispuestas en una capa regular bajo la epidermis, se agrupan en bloques que crean esos "bultos" tan típicos de la piel de naranja.

Le damos algunos consejos clave para luchar eficazmente contra la celulitis.

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