Una 'pinta' de belleza

Descubra algunas de las propiedades cosméticas de la cerveza

por hola.com

Seguro que ha disfrutado de su refrescante sabor cerca de la playa, una tarde con sus amigos o viendo ese programa que tanto le gusta. Hablamos de la cerveza, una bebida que, según cuenta la leyenda, tiene origen divino, pues fue el dios egipcio Osiris el que entregó a los hombres la fórmula para elaborarla.

Precisamente desde la antigüedad, la cerveza también se ha valorado por sus propiedades refrescantes y nutritivas e incluso por sus usos medicinales, pero también estéticos. Sí. Tal vez no había pensado que la cerveza puede convertirse en su mejor aliado en cuestiones cosméticas.

Retrocediendo en la historia, cuenta Herodoto que en Egipto, las mujeres elegantes recurrían a la espuma de la cerveza para ungirse y así conservar el frescor natural de la piel. Y no hay que olvidar que la de los faraones era una de las civilizaciones más preocupadas de la belleza a lo largo de la historia.

Más tarde, en la Prusia del siglo XVI, la cerveza también era muy valorada, pues se pensaba que era muy buena para tonificar la piel. Por este motivo, algunas princesas la usaban como mascarilla para realzar el resplandor de su cutis, pues ayudaba a tener una piel fresca y mate y, además, desarrollaba el busto.

Pero, por encima de todo, son muchos los que alaban sus beneficios para el cabello. Tanto, que algunos peluqueros la recomendaban para que sus clientes se aclararan el cabello después de lavarlo. ¿El porqué? Aumenta el brillo del pelo, conserva los cabellos permanentados y teñidos y, en forma de mascarilla con tres yemas de huevo (aclarando el cabello después de cinco minutos), puede ser beneficiosa para evitar su caída. En la actualidad, algunas marcas incluyen la cerveza en la composición de sus productos, no sólo para conseguir ese brillo, sino también para desenredar los cabellos más rebeldes.

Pero no se quedan ahí sus propiedades: la levadura de cerveza sirve para fortalecer los cabellos frágiles y las uñas quebradizas.

Con todas estas propiedades, ¿no le apetece un brindis por su belleza? (eso sí, siempre con moderación). ¡Salud!

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