Cayetana de Alba y Eugenia Martínez de Irujo

por hola.com

Sin duda, fueron las bodas del año... con 51 años de diferencia, pero en el mismo mes de octubre. Cayetana Fitz James Stuart, duquesa de Alba, contrajo matrimonio siendo aún "duquesita de Montoro", como decían las crónicas de la época, con Luis Martínez de Irujo, duque de Sotomayor, en Sevilla, su Sevilla. Fue una boda multitudinaria, a la que acudieron 2.600 invitados, y fue considerada por muchos periódicos extranjeros, como la última gran boda feudal de España y la más cara del mundo.

La capital hispalense se llenó de fiesta ese 12 de octubre de 1947 para celebrar un enlace solemne, como recogía el número 164 de la revista ¡HOLA! Apadrinaron EL enlace SS.AA.RR los Condes de Barcelona, representados por el Duque de Alba y la Duquesa de Almodóvar del Río. El banquete nupcial fue servido en el Palacio de las Dueñas, y como muestra de la importancia del acto, un detalle: la tarta nupcial, creación de un pastelero francés, estaba adornada con el escudo de armas de la casa de Alba, flores de lis y rosas de azúcar. Antes, los novios habían visitado la Virgen Macarena.

Su hija, Eugenia, se convirtió en protagonista el 23 de octubre de 1998, cuando le dio el sí al torero Francisco Rivera Ordóñez también en Sevilla. ante 1.400 invitados en Sevilla, la misma ciudad que ambas aman y que se despertó con cuerpo de fiesta y rumor de campanas de boda.

Las coincidencias fueron muchas: la novia lució en la ceremonia la fabulosa diadema de brillantes y platino con la que se casó su madre y que perteneció a la emperatriz Eugenia de Montijo, valorada hoy en 130 millones de pesetas. Las dos salieron vestidas de novia del Palacio de las Dueñas, las dos se casaron en la catedral, aunque Eugenia no pudo casarse ante el altar mayor, como su madre, por razones de protocolo. Eugenia, sin embargo, depositó el ramo de novia ante la Virgen de las Angustias, la de los Gitanos, mientras que su madre se lo ofreció a la Esperanza de Triana.

Eugenia, duquesa de Montoro, vistió un traje de inspiración medieval diseñado por Ungaro. Los padrinos fueron su hermano Cayetano y Carmina Ordóñez, madre de Francisco. A su enlace acudieron la Infanta Elena y Jaime de Marichalar. De lo que no hay duda es de que ese día luminoso de octubre, la duquesa de Alba recordó su boda. Y es que Sevilla se puso de pie y salió a la calle para saludarlas.

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