Elizabeth Hurley

por hola.com

Su carrera como modelo es muy poco usual. Más conocida como (ahora ex) novia del actor Hugh Grant que por sus infrecuentes trabajos de interpretación, saltó al Olimpo de las top gracias a un lucrativo y ya largo contrato como imagen de la marca Estée Lauder, a la que presta su rostro desde hace cinco años. Y aunque cada temporada se cuestiona su continuidad, ella sonríe, sigue, y se mantiene en lo más alto.

  • La clave de su éxito
    Una de las claves del éxito de la británica Liz Hurley es que, sin ser una gran belleza natural, se saca el mejor partido. Es guapa por naturaleza y por decisión, ya que confiesa que no sale ni a comprar el pan sin maquillaje: nunca se muestra en público a cara lavada. Encarna a la mujer enamorada del glamour, decidida a ejercer al máximo su poder de seducción -a través de trajes atrevidos y sensuales- y apostando fuerte por todos los secretos de la cosmética.
  • Su maquillaje
    De día, usa una base de maquillaje fluido muy ligera, un toque de colorete, máscara de pestañas negra y un brillo de labios con color. Por la noche, le gusta resaltar mucho los ojos con delineador color gris humo y dejar los labios en un tono suave. Confiesa que usó su primer cosmético a la temprana edad de nueve años ("tomé al asalto una sombra de ojos azul eléctrico de mi madre") y ríe cuando piensa en la cuidadosa tarea de maquillaje que requiere tener un aspecto aparentemente natural. Se declara adicta a los cosméticos y prueba prácticamente todos los que le regala la firma Estée Lauder.
  • Su ropa
    Prepara cada aparición pública con cuidado, escogiendo traje, bolso y zapatos la noche anterior al evento. Su diseñador fetiche era Versace, marca a la que ha seguido siendo fiel tras la muerte del creador. De hecho, la hermana de éste, Donatella, es una de sus mejores amigas.
  • Su perfume
    Siempre usa la fragancia Pleasures, de Estée Lauder, un aroma al que no sólo da imagen, sino que además se creó en torno a sus flores preferidas. "Reúne mis flores favoritas, como son las peonías, las lilas, el jazmín y las rosas. Mi abuela tenía dos enormes lilas en su jardín, y este aroma me recuerda siempre las tardes de mi infancia que pasé bajo su sombra, tomando té y jugando con mis perros. No me perfumo sólo con el eau de toilette, sino también con la crema perfumada, todo un lujo que extiendo desde el cuello hasta los pies".
  • Su pelo
    Su punto débil es el pelo: apenas le presta atención, y cuando no tiene que trabajar, lo lleva siempre recogido en coleta.
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