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El templo de Wagner
La ciudad de Bayreuth, al Sur de Alemania, fue la elegida por el propio compositor para construir, con el apoyo de Luis II de Baviera y otros mecenas y admiradores, un teatro con una arquitectura y una acústica idóneas, casi perfectas, para llevar a escena sus impactantes y largos montajes y acoger a sus bien nutridas orquestas: la Bayreuth Festspielhaus, un lugar perfecto para recibir a los poderosos personajes que protagonizan sus densas óperas.
Fue aquí donde se estrenaron Parsifal y El anillo del nibelungo, y adonde cada verano sus incondicionales peregrinan para degustar las representaciones en el entorno que el compositor imaginó para ellas, aunque no por ello los montajes se han de ceñir precisamente a la tradición, como demostró Katharina Wagner al debutar en la pasada edición como directora escénica de una muy polémica versión de Los maestros cantores de Núremberg.
Desde la muerte de Wagner, en 1883, la dirección del festival ha estado a cargo de sus descendientes. Durante muchos años, la dirección de este evento ha corrido a cargo de Wolfgang Wagner, nieto del compositor, que por su avanzada edad ha dejado paso a las nuevas generaciones familiares para que asuman la organización de este importante acontecimiento cultural: sus dos hijas, Eva y Katharina Wagner.
Tristán e Isolda, El oro del Rin, La valquiria, Sigfrido y El ocaso de los dioses (tetralogía de El anillo del nibelungo), Parsifal o Los Maestros Cantores de Nürnberg volverán a resonar en este mítico teatro, congregando en él a miles de aficionados a la ópera y devotos de Richard Wagner.
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