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Umm Qais. Esta ciudad está reconocida actualmente como un importante centro cultural. Se encuentra encaramada en la cima de una colina dominando una zona fronteriza formada por Israel, Jordania y Siria, frente a los altos del Golán y con vistas al Valle del Jordán y el lago Tiberiades. Desde la terraza del restaurante, situado en lo alto de la colina, se contempla una extraordinaria panorámica y durante el invierno, en días claros, se puede incluso ver la cumbre cubierta de nieve del monte Hermon. Por este enclave pasaron Alejandro Magno, los seleúcidas, los romanos, el Imperio Bizantino y finalmente los árabes. Cada civilización dejó su huella cultural en esta tierra que hoy se puede contemplar en forma de restos arqueológicos, como el teatro de piedra basáltica negra, la basílica, el mausoleo subterráneo y los baños públicos que dan fe de la importancia que la ciudad tuvo en el pasado. Sus esbeltas columnas de basalto negro, que dominan todo el paso natural del valle del Jordán, son un auténtico sello de identidad.
Las ruinas no son tan impresionantes como las de Jerash, pero a cambio se puede disfrutar de ellas casi en soledad porque los turistas no son tan abundantes. También ofrecen el original contraste entre la ciudad romana en ruinas y una aldea de la época otomana relativamente intacta. El encanto de Um Qais todavía permanece hoy en día. Una gran parte del Teatro Romano del oeste ha sobrevivido a los avatares de la historia. Sobre los corredores abovedados se apoyan las filas de asientos, construidos con piedra basáltica de gran dureza. Cerca de la orquesta se abre una fila de asientos escarbados finamente elaborados destinados a las autoridades, y en el centro, se elevaba una gran estatua de mármol sin cabeza que representaba a Tyché y que ahora se muestra en el museo local.
Mandaba. Madaba, mencionada en la Biblia, y conocida como "la ciudad de los mosaicos". La principal atracción en la ciudad es un maravilloso mapa mosaico bizantino procedente del siglo VI que representa Jerusalén y Tierra Santa. Está formado por dos millones de piezas y muestra con pulcra minuciosidad el Nilo, el mar Muerto y Jerusalén, incluida la iglesia del Santo Sepulcro. Este mosaico se halla en la iglesia griega ortodoxa de San Jorge. La mayor parte de Madaba es en la actualidad un parque arqueológico cuidadosamente restaurado, que incluye las iglesias del siglo VII de la Virgen y la del profeta Elías, y el templo de Hipólito. Este último alberga un mosaico que refleja escenas de la tragedia de Fedra e Hipólito, también se encuentran cientos de otros mosaicos repartidos por las iglesias y casas de toda Madaba.
El monte de Moisés. A diez minutos hacia el oeste desde Madaba se encuentra el lugar más venerado de Jordania, junto al río Jordán: el monte Nebo, el monumento a Moisés y donde presuntamente murió a la edad de 120 años y fue enterrado el profeta. Desde una plataforma situada delante de la iglesia se puede disfrutar de una espectacular vista sobre el valle del Jordán y el Mar Muerto. Esta es la misma que Dios mostró a Moisés, con el fondo de la Tierra Prometida, pero a la que jamás pudo llegar.
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