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Una isla con reminiscencias españolas
La presencia española en la isla se remonta al siglo XIV, cuando Cerdeña formaba parte de la corona catalano-aragonesa; en 1472 pasaría a depender del Reino de España, tras la unificación llevada a cabo por los Reyes Católicos, hasta que en 1708, después de la Guerra de Sucesión, pasara a manos austriacas y posteriormente a la Casa de Saboya. Esta influencia peninsular puede apreciarse en la arquitectura, incluso, en el propio idioma, puesto que en Alghero se habla un catalán medieval que puede advertirse en muchos de los rótulos bilingües que pueden verse paseando por el casco antiguo. También muchas de las fiestas populares que se celebran en la isla tienen raíces españolas. Quizás una de las celebraciones más curiosas es la que se celebra en Barumini, un pueblo del centro de la isla conocido por sus espectaculares restos arqueológicos. Aquí se celebra durante el mes de agosto una auténtica novillada, anunciada con carteles en castellano. Los vecinos más valientes lidian becerros traídos en barco desde España, usando una de sus plazas como coso improvisado. Increíble, ¿verdad?
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