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Pero ¿cuáles son en realidad los atractivos de Cerdeña? En primer lugar, su fantástica costa bañada por aguas limpias y transparentes. Aquí se pueden encontrar algunas de las mejores playas del Mediterráneo como, por ejemplo, Cala Luna y Cala Sisina, entre rocas y acantilados. Más accesibles son las de Santa Margherita di Pula (cerca de Cagliari), Villasimius y la Costa Rei (en la costa suroriental) o las calas de arena entre rocas graníticas de la costa norte y en el archipiélago de la Magdalena. Pero si le apetece conocer la zona lujosa y exclusiva de Cerdeña, dese una vuelta por la Costa Esmeralda, al noreste de la isla, que se ha convertido en un refugio perfecto de ricos y famosos.
Quienes prefieran lugares menos concurridos para darse un chapuzón pueden hacerlo en la costa este, concretamente en Capo Camino. Una excursión altamente recomendable es un paseo en barco a la Gruta de Neptuno, donde se podrán admirar espectaculares formaciones calcáreas. ¿Y qué le parecería bañarse en la antigua ciudad cartaginesa de Tharros? Su muralla llega al borde del agua y no resulta difícil encontrar restos de ánforas. Pero además de sol y playa, Cerdeña posee interesantes lugares para perderse si lo que se busca es huir de las aglomeraciones turísticas del verano en la costa. Ciudades como Cagliari y Sassari, o el pueblecito de Fordongiànus, donde se encuentran las termas romanas de Forum Traiani, un lugar ideal para disfrutar de un baño termal en plena naturaleza; aunque, para quieres quieran disfrutar de las aguas de un balneario de manera más formal, en Cagliari pueden dirigirse al Via Tigellio, enclavado en el barrio romano de la ciudad. Los 19 museos y los 99 enclaves arqueológicos son un atractivo reclamo para los que busquen realizar visitas culturales. También los senderistas y los amantes de la naturaleza tienen un sinfín de propuestas como, por ejemplo, ascender los 1834 metros de altura de la Punta de La Marmora. Las cuatro horas de caminata tienen como premio unas espectaculares vistas de la isla.
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