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Justo ahora que los rigores del verano se van suavizando, le proponemos un viaje de ensueño al corazón de Marruecos, un exótico destino que al margen de sus ciudades y pueblecitos más conocidos (Fez, Marrakesch, Meknes, Casablanca, Rabat, Chaouen, Asilah, Essaouira o Agadir...), posee otros tesoros naturales y artísticos que merece la pena descubrir. Este es un viaje al sur del Alto Atlas, la cadena montañosa más importante de este país, donde se ubican un conjunto de fortalezas que reciben el nombre de kasbahs. Son majestuosas construcciones situadas en espectaculares paisajes, en los que se funde el desierto y la montaña, donde es posible admirar increíbles desfiladeros excavados por los ríos con el paso de los siglos que se transforman en impactantes oasis de fértiles tierras y exuberantes palmerales en lugares donde el desierto es dueño y señor.
Algunas de estas kasbahs se han convertido en centros culturales, otras se pueden visitar turísticamente, mientras que tan sólo unas cuantas conservan su ancestral vida rural. Otras han sido transformadas en hoteles y permiten al viajero, además de tener la sensación de estar como en un cuento de las Mil y una noches, disfrutar con toda comodidad de un apasionante viaje al corazón del desierto. Una de las kasbahs más espectaculares es la de Ait Benhadu, muy cerca de la ciudad de Ouarzazate (importante ciudad desde donde parten excursiones por los valles del Draa, Dades, y del Sous, y hacia Zagora, Erfoud y Tineghir) a orillas del río Magna. Ha sido declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco y ha servido de maravilloso escenario a películas como El reino de los cielos, La momia, Gladiator o la Última tentación de Cristo.
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