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Riqueza arqueológica
Además del mar, el otro gran atractivo turístico de la zona es la riqueza arqueológica. Abundan los restos mayas, e incluso sus habitantes actuales son en parte descendientes de los antiguos mayas que poblaron la península del Yucatán durante siglos y que hicieron florecer la cultura maya antes de la llegada de los españoles en 1519. Gran parte de la población de la región habla todavía la lengua maya, mantiene sus construcciones típicas, las palapas, y elabora recetas milenarias.
El auténtico tesoro de esta antigua civilización se encuentra en el interior: desde la Riviera Maya parten excursiones hacia los enclaves arqueológicos de Chichén Itzá y Uxmal, los más apasionantes restos de la cultura maya, que tienen como complemento perfecto la visita a la ciudad colonial de Mérida, capital del Yucatán.
Los complejos turísticos de la Riviera Maya, comenzando por el propio Cancún, han arrebatado el espacio a golpe de machete a la selva pero sólo a unos kilómetros de Cancún, se extiende la naturaleza salvaje, con parques ecológicos como Xcaret, Xel-Há, Tres Ríos o Xpu-Há, a modo de parques temáticos que introducen al visitante en el conocimiento de la naturaleza y cultura de la región.
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