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Rumbo a Turquía
Y de Grecia se puede proseguir el crucero hacia Turquía. La primera parada será Éfeso. Fue fundada por los atenienses en uno de sus viajes por el mar pero hoy en día pertenece al territorio turco. De Éfeso, sus principales atractivos son las ruinas de la antigua ciudad de Esmirna. La construcción más importante que se mantiene en pie hoy en día, además del Odeón, es la fachada de la Biblioteca, perfectamente conservada.
Estambul es la capital y ciudad más grande de Turquía. El estrecho del Bósforo la divide en dos, separando Europa de Asia. Estambul es un crisol cultural y étnico lo que llevó a la UNESCO a incluir las Zonas Históricas de la capital en Patrimonio de la Humanidad. La ciudad está formada por dos partes bien diferenciadas: las zonas vieja -junto al Bósforo- y moderna. Podrá comenzar su visita por la iglesia de Santa Sofía, una de las obras más emblemáticas del arte bizantino construida hacia el siglo VI de nuestra era. Su principal atractivo desde el punto de vista arquitectónico es la gran cúpula. Frente a ella y separadas por unos idílicos jardines, se encuentra la mezquita Azul. Su espectacular estructura exterior - que la convierte en la más elegante de la ciudad- alberga un interior algo sobrio y lúgubre. Seis minaretes coronan el templo. La entrada está abierta al público salvo en las horas de oración, momento en que los no musulmanes no tienen prohibido el acceso.
El siguiente lugar que deberá visitar es la Cisterna de Justiniano, muy cerca de los dos edificios citados. Es un viejo depósito de agua situado bajo tierra. Los Turcos la llaman de Yerenbatan Sarayi que significa "el palacio subterráneo". Merece la pena contemplar las columnas que sujetan la estructura. Otro de los lugares que debe visitar es el palacio de Topkapi o el ‘palacio de la puerta de los cañones’. Fue el centro administrativo del Imperio Otomano desde 1465 hasta 1853 y hoy en día sigue conservando todo el esplendor del arte árabe de la época de los grandes sultanes. Llega el turno para los amantes de las compras. No puede abandonar la ciudad sin antes haberse dado una vuelta por el Gran Bazar, uno de los más grandes del mundo con más de 60 calles en las que se disponen más de 4.000 tiendas. Joyas, artículos de orfebrería, alfombras, productos gastronómicos típicos de la ciudad e imitaciones son las cosas que se pueden adquirir allí.
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