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Olimpia y las islas de Creta
Una vez que haya visitado Atenas, puede proseguir su periplo por las costas griegas y su próxima parada puede ser el puerto de Katakolon. A tan solo 40 kilómetros se encuentra Olimpia, la ciudad donde se celebraban los Juegos Olímpicos en la Antigüedad. Olimpia es también famosa por su centro religioso. Allí se colocó la gran estatua del dios Zeus, realizada en marfil por el escultor Fidias (uno de los artistas que trabajaron en la reconstrucción de la Acrópolis) y que era una de las Siete Maravillas del Mundo antiguo. La llama de los Juegos Olímpicos modernos se enciende en el estadio de este lugar y es llevada a la ciudad que albergara ese año la competición. Antes de abandonar Grecia y continuar su crucero hacia otro país deberá hacer un alto en alguna de sus islas. Todas ellas son auténticos paraísos y contemplarlas desde el mar es un placer para la vista. No obstante, merece especial atención la isla de Creta, la más grande de todas las griegas y la tercera en tamaño dentro del Mediterráneo. Creta es la cuna de la civilización griega y su principal –y único, podría decirse- construcción es el palacio de Cnossos. Ha sido y es el principal palacio cretense, residencia del mítico rey Minos. Está formado por más de 1.500 habitaciones, distribuidas en torno a un patio central, y decoradas con pinturas murales que se conservan en la actualidad. El palacio se ha identificado con el laberinto donde Minos encerró al Minotauro. De ahí, el mito de Teseo.
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