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Atenas, la ciudad de los dioses
Otra de las ciudades de la costa mediterránea que merece una visita es Atenas. Podrá desembarcar en su famoso puerto, el Pireo. A unos diez kilómetros está el centro de Atenas, cuyo principal atractivo es la Acrópolis. Erigida a 155 metros del nivel de la propia ciudad, fue construída en el siglo V a. C. Era la Época Dorada de Atenas y del imperio griego. Pericles reunió a los artistas más destacados del momento y les encargó su reconstrucción. A ella se accede por unas puertas monumentales de mármol, los Propíleos. Una vez se han atravesado, todavía hoy se pueden contemplar los edificios que fueron levantados hace ya más de 2.400 años. El ‘rey’ de la Acrópolis es, sin duda, el Partenón, considerado el templo más perfecto de la arquitectura clásica jamás construido. Dedicado a la diosa de la ciudad, Atenea Partenos, es de estilo dórico –es decir, sus columnas carecen de base-. En su momento albergaba una gigantesca escultura de la diosa, emblema de la ciudad, que fue destruida tras uno de los saqueos que sufrió Atenas. Hoy en día, solo la imaginación puede devolvernos la silueta original pues, en el siglo XVII, los turcos lo utilizaron como polvorín. Una de las bombas cayó sobre él, destruyendo gran parte de la estructura, que se había conservado en muy buen estado hasta el momento.
El otro templo que debe visitar es el Erecteion, erigido en honor a los dioses Atenea Polias y Poseidón y al rey griego Erecteo –de ahí su nombre-. De este edificio es famosa su tribuna, una especie de terrazas. En este lugar, las columnas se han sustituido por las figuras de cuatro mujeres, llamadas Cariátides. En la Acrópolis encontrará un museo donde podrá ver piezas que se desprendieron de los frisos de los templos o que se guardaban en su interior. Hoy en día, muchas de esas piezas se encuentran repartidas por diferentes museos del mundo. El Británico de Londres presume de tener muchas de ellas. Cuando finalice la visita al lugar sagrado, podrá caminar por el barrio histórico de la ciudad, Plaka. Recorriendo sus calles laberínticas, podrá empaparse de la cultura de la ciudad. Tabernas, restaurantes y tiendas abren sus puertas a todos los turistas. No se asuste si los comerciantes le abordan mientras pasea invitándole a conocer sus establecimientos, forma parte de sus costumbres.
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