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Lejos de los típicos cruceros por el Mediterráneo o el Pacífico, los recorridos por las ciudades más importantes del Mar Báltico son un auténtico descubrimiento que transportará al viajero a otras culturas y tradiciones. Si este verano prefiere huir del calor y explorar nuevos parajes, le proponemos seguir las rutas marítimas de los vikingos.
Para comenzar esta apasionante travesía, nada mejor que partir desde el muelle Langelinie de Copenhague. La llamada ‘ciudad de las agujas’ fue fundada en 1167 como una fortaleza para proteger el comercio del arenque, lo que da una clara idea de su vinculación con el mar.
Tras una visita por la capital danesa, la segunda parada del crucero tendrá lugar en Mälmo, la ciudad que une Dinamarca con Suecia. ¿Su monumento más espectacular? El Torso Giratorio, una construcción de Santiago Calatrava por la que pasan los barcos para entrar en el puerto.
El siguiente lugar donde se atracará es Kalmar, una localidad sueca muy antigua cuyas actividades portuarias se remontan a hace más de 1000 años. Los castillos de Borgholm y Kalmar son sus dos principales reclamos turísticos junto con el puente de Öland, uno de los más largos de Europa. Pero si de verdad quiere contagiarse del espíritu de esta zona, lo ideal es darse un paseo por la Ciudad Antigua y deleitarse con sus tiendecitas y cafés.
Continuando el recorrido por las principales capitales bálticas se llega a Visby. Esta ciudad, la más destacada de la isla sueca de Gotland, fue un auténtico asentamiento vikingo. Su arquitectura medieval salpicada de torres, murallas e iglesias nos hace entrar en contacto con los paisajes típicos del Norte de Europa.
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