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(Brasil)

Cataratas de Iguazú: una exuberante frontera natural

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Las cataratas de Iguazú se encuentran en la frontera entre Argentina y Brasil.

En épocas de lluvias se pueden contemplar hasta 300 saltos de agua.

Entre la frontera de Argentina y Brasil, el río Iguazú se desgaja en un descomunal sistema de cataratas con hasta 300 saltos que, entre islas y estruendosas cortinas de agua, se desbordan estrepitosamente en esta porción de selva subtropical que divide o, según se mire, une ambos países.
Agua grande es el significado en lengua guaraní de Iguazú, el nombre del río que alimenta estas mismas cataratas que, a caballo entre la provincia argentina de Misiones y el estado brasileño de Paraná, despachan un suculento festín de naturaleza en mitad de una selva casi intacta. Después de haber recorrido 1.200 kilómetros y apenas 20 antes de desembocar en el río Paraná, el Iguazú ofrece la más fabulosa frontera natural que pueda imaginarse, en la que su cauce se desgaja entre un poderoso entramado de islas y cascadas que se estrellan estrepitosamente contra las rocas, desbordándose en rugidos y en brumas por las que asoman los arcoiris.

A lo largo de casi tres kilómetros pueden contabilizarse hasta 300 saltos de agua en las épocas más lluviosas; algunos con caídas de hasta 85 metros de altura. Este impresionante espectáculo de la naturaleza, cuya serie de cataratas es unas cuatro veces más ancha que las del Niágara, se originó hace unos 200.000 años y fue descubierto al resto del mundo en 1542 por el conquistador Álvar Núñez Cabeza de Vaca, quien entonces las bautizó como los Saltos de Santa María.

Prohibida su reproducción total o parcial. ©2006 Hola, S.A.

  

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